¿Cómo han de interrumpir tus leyes santas?
De Hasán tocó tu soplo en la corona,
Y fué... ¡Dios bueno, lo que fué perdona!
II
Llena al fin de su enojo la medida,
Abrió el Señor la urna en que atesora
De las naciones la acotada vida:
De ella arrojó la de la estirpe mora,
Y al caer en la nada desprendida