Trajo gran pelotón de espingarderos,

Y leoneses con enormes mazas

Que hendían los broqueles y corazas.

Trajo Fernando de Aragón sus huestes,

Y con ellas vinieron de Navarra

Los montañeses ásperos y agrestes,

Al tiro afectos del balón y barra;

Los de Aza y Urgel, jamás contextes,

Armados de morisca cimitarra,

Y los deudos de Pedro de Velasco