De las cóncavas peñas, despertando

Al acento de Dios, volvió medroso

El nombre del espíritu glorioso.

«¡Azäel!—repitió el Omnipotente;—

»Torna á tu antiguo sér y poderío,

»Cobra tu vestidura refulgente

»Y obra sobre la tierra en nombre mío.

»Toda á tu voluntad está obediente:

»Sus destinos gobierne tu albedrío:

»Completa mis designios soberanos: