Al Rey por las Sultanas esperado.
Seguido de sus deudos más leales
Llegó Abdilá para el combate armado:
Sonrió al verle con su arnés más bello
Aixa, y Moraima se abrazó á su cuello.
—«¡Tan pronto! dijo la afligida esposa.
—Ya tarda, dijo la valiente madre.
—¡Aláh te vuelva!... murmuró la hermosa:
—Mas si no vences: volverá tu padre,
Añadió la Africana vigorosa.