Blanquean á lo lejos: espantados

Huyeron los fronteros, ó dormidos

Yacen sin verlos descender al llano.

Todo reposa en la extensión desierta:

Las sombras de la noche condensando

Se van, y de los Árabes protegen

La marcha lenta con que avanzan cautos.

De un silencioso valle en la espesura

Donde abrieron las lluvias un barranco,

Siguiendo de Aly-Athár un buen consejo