Á un tiempo con el sol amanezcamos.»

Cabalgó Abú-Abdil: en breve tiempo

Los escuadrones moros se aprestaron

Á partir y partieron, á Lucena

En su poder el Rey imaginando.

Alahuakbar ¡Dios grande! No sin causa

Llaman á Abú-Abdil desventurado;

Ni sin razón Moraima el fatalismo

Lloró de sus horóscopos infaustos.