Á par de ti la nieve de la sierra,
La claridad del alma menos limpia
Que de tu vaga faz la transparencia,
Y la del sol poniente menos rica
Que tu rubia y flotante cabellera.
Y entonces con desdén verás que el mundo
Te reconoce de las sombras reina,
Tu pavorosa aparición adora
Y de tu velo azul las orlas besa.
Mas ya comienza á amanecer: al cielo,