Sombra gentil de mis amores, vuela:
¡Adiós, Sultana de las sombras! huye:
Yo me quedo cantándote en la tierra.
V
Ya por el horizonte blanquecino
Comienza á despuntar la luz primera
Del sexto día en que con hueste brava
El Rey Abú-Abdil partió á Lucena;
Y ya, envuelta en un schal de cachemira