Desde la parda torre de la Vela

Tiende su madre los avaros ojos

Por la extensión de la tranquila Vega.

Todo es silencio, el campo todavía

Iluminado por el alba apenas;

Duermen aún las aves en las ramas

Y cerradas están todas las puertas.

Ningún viviente sér en lontananza

Comienza el punto de su sombra negra

Á acrecentar, sobre el sendero blanco