Aixa á Moraima, tus colores lleva.»
Es, en efecto, un caballero moro,
Que á escape las campiñas atraviesa
Sobre un caballo del desierto, y rápido
Como una nube á la ciudad se acerca.
Dos ó tres veces se perdió cubierto
Por los árboles altos de las huertas,
Y apareció otras tantas, más distinto
Cada vez y más próximo. Las cercas
Dobló de los jardines exteriores,