La lengua pura y la mortal congoja,

Traeré á tu alma aletargada menos

Fieras memorias.

Ven: yo no quiero que tu sér errante

Vague esta noche por las frías bóvedas

De este palacio, que sangrientos sueños

Sólo atesora.

Sé que en la angustia de tu afán doliente

Hasta el consuelo de mi amor te enoja;

Mas ven al campo de las almas tristes