Sultana: era un león cada cristiano,
Y los genios impuros del abismo
Peleaban por ellos aquel día:
Sus hachas y sus mazas con horrible
Martilleo caían en las frentes
De los escaladores, y rodaban
Al foso con estruendo los cadáveres.
«Señor, dijo Aly-Athár á vuestro hijo
Que rugía de saña: es necesario
Retirar nuestra gente: prevenidos