Les era acometernos; y emprendimos

La peligrosa retirada á Loja.

Los enemigos, pronto rehaciéndose,

Entraron tras nosotros en la hondura

Pisándonos las huellas; cinco leguas

Combatiendo y marchando recorrimos

Hasta el valle fatal de Algarinejo.

Aquí el Genil, con las crecidas ancho,

Segunda vez detuvo nuestra marcha:

Nos arrojamos á vadearle y salvos