Iban á poco del Genil las aguas.
Yo peleaba junto al Rey: su brazo
Era un rayo: sus ojos chispeaban
Como carbones encendidos: sangre
Le brotaban los labios, que rabioso
Se mordía, y hendiendo, atropellando,
No con la voz, con el esfuerzo heroico,
Nos animaba á combatir sin tregua,
Para morir con honra ante su vista.
Mas he aquí que un cristiano que caído