De tu hijo, surcado por dos lágrimas,
Volverse á aquellos fieles caballeros
Y lanzarse otra vez en la pelea
Para morir con ellos. ¡Oh Sultana!
Tu hijo es un Rey valiente que combate
En la primera fila: es un Rey noble
Que defiende á los suyos; pero temo
Que sus tristes horóscopos se cumplan:
Dios le abandona á su fatal estrella,
Y por más que su aliento soberano