En rededor: cubierta la ribera

Estaba de cadáveres: los buitres

Aguardaban la ausencia de la vida

De algunos que aun luchaban con la muerte

Para cebarse en ellos, y en las breñas

Aullaban ya los lobos. Mi caballo,

Con las postreras ansias revolcándose,

Se separó de mí, y á sus esfuerzos

Desesperados, de los cuerpos libre

Que pesaban sobre él, me había dejado