Corrí en un día lo que anduve en siete,

Hasta salir de tan infausta tierra.»

«¡Alahuakbar! Dios es de los destinos

Señor, exclamó Aixa. Ven mañana

Al trasponer el sol á este aposento:

Temo á los inconstantes Granadinos,

Y necesito meditar mi intento:

Mañana le sabrás.—Adiós, Sultana.»

Dijo Kaleb, y hacia la puerta un paso

Dió: mas al levantar de su cortina