Más pálida que el mármol de la fuente

Donde apoya su brazo nacarino,

Más triste que la voz con que doliente

Gime en la costa el pájaro marino

Cuando cercano el temporal presiente,

En la ancha pila del jardín vecino

Contemplaba Moraima silenciosa

La triste imagen de su faz llorosa.

Suelto el cabello, que á merced del viento

Por los desnudos hombros ondulaba,