Su manto de tinieblas desplegando

Por la arabesca estancia, condensando

Iba su obscuridad, y vacilante

La postrimera claridad del día

Al pintado cristal de las ventanas

Trémula se asomaba, y confundía

Cada momento más las africanas

Labores de oro que el cristal tenía.

Los plegados tapices de las puertas,

Los jarrones magníficos de flores,