Cobrándole temor de día en día,
Concluyó por llenar su sino horrendo
Y hoy su rencor nefasto le volvía.
¿Y quién sabe si, más que de su sino,
Efecto fué del paternal encono
El odio de Boabdil al Granadino
Rey? ¿Y quién sabe si el fatal destino
Que pesa sobre el Príncipe, es acaso
No más que el odio de Muley que al trono,
Fanático ó feroz, le cierra el paso?