Sobre el jardín.—Por él atravesando
Vió que la lenta aparición seguía:
Mas á través del murallón macizo
Sumida entre las piedras se deshizo.
El alma de Muley, amedrentada,
Abandonó un instante sus sentidos,
Derribando su cuerpo en la bordada
Alfombra del balcón: mas sus oídos
Zumbaban con la voz de la angustiada
Visión, que repetía entre gemidos: