«¡Ay de los de Nazar! ¡Ay de Granada!»

Sus densas sombras espesado había

Lenta la noche y silenciosa en tanto,

Y cobijada la ciudad yacía

Bajo los pliegues de su negro manto.

IV

Astro de bendición para el Hispano,

Una ardiente mujer nació en su suelo,

Y avivada la fe del castellano