Brotó cuando á su faz la trajo el Cielo.

El fulgor de su genio al Africano

En el alma infundió siniestro duelo,

Y de su luz el misterioso influjo

La estrella mora á obscuridad redujo.

Por siete siglos alumbrado había

La estrella del Islam la gloria mora,

Y en el zenit aún resplandecía,

De la región ibérica señora.

Desesperada ya, lucir la vía