—Porque... ha llegado una carta de Torquemada...—y al decir esto, mi buena mujer rompió á llorar sin poderse contener.

No recuerdo si el del espejo roto fué lo que excitó en mi mente la tremenda idea: «¡Ha muerto mi padre!»—exclamé angustiado.

—No, todavía no—se arriesgó á decir mi mujer; pero como esto, por vulgar que sea, es lo primero que suele ocurrir á todo el mundo decir en casos semejantes... no me quedó ya duda de mi desventura, y otra idea más tremenda envolvió mi espíritu en las tinieblas de otra duda que sumia mi alma en la más impía desesperacion.

«¡Mis padres mueren, me dije á mí mismo, sin llamarme en su última hora! ¡Dios me deja sobre la tierra sin el último abrazo y sin la bendicion de mis padres!... ¿Qué le he hecho yo á Dios? ¿Están malditos mis pobres versos?»

Recogí los que llevaba escritos de la Vírgen y me volví á Madrid y á casa de Tarancon, á quien ya no hallé: hacia dos dias que habia salido para su diócesis.


APÉNDICE A ESTE TOMO.

Razon suficiente da el prólogo de este libro de mi venida y permanencia actual en Barcelona: pero por torpe é ingrato deberia tenerme, si yo cerrara este libro sin dar á sus habitantes las gracias por el recibimiento que en su ciudad me han hecho, y el hospedaje que en ella me han dado.

Atemorízame y apócame sin embargo el miedo de no acertar con palabras que espresen mi gratitud, y pesárame en el alma que, con las que voy á escribir, pareciese que sólo intento darme importancia, y prolongar el ruido que esta especie de resurreccion mia ha levantado en la capital de Cataluña.

A ella llegué el 30 de Octubre, y su pueblo se aglomeró en el teatro para saludarme; pero con tan cordial cariño, con tan franca espontaneidad, que no en mis oidos sinó en mi corazon resonaron los aplausos que, de pié y vueltos al palco que ocupaba, me dirigieron los espectadores. ¿Quién era yo, qué habia yo hecho para merecerlos de Barcelona? Aún puedo apenas comprenderlo; y las lágrimas, que como aquella noche anublaron mis ojos, vuelven á enturbiar mi vista ahora que, con infinito agradecimiento, en estas líneas hago de aquella escena tal vez inoportuna conmemoracion.