—¡Vaya unas pruebas!—añadió un tercero.
—¿No ha satisfecho? ¿No? pues escuchen.
Tras estas palabras, tomó plaza, en boca de mi amigo, una poética leyenda que hacía referencia á los sitios que pisábamos, á la cascada, á un grandioso puente sin concluir que se encuentra no lejos de aquel lugar, y sobre todo á demostrar que en Filipinas las mujeres aman, los pájaros cantan y las flores huelen.
—La leyenda que concluyo de contar,—dijo mi buen amigo, una vez que terminó aquella,—no crean ustedes es de mi invención y prueba de ello que conservo el autógrafo de su autor, el cual me lo dejó como prenda de amistad.—Oídos que tal oyen,—dije en mi interior.—Puesto que existe autógrafo, y el tenedor de él es amigo, renuncio á repetir la leyenda, reservándome pedir el original y transcribirlo punto por punto.
El sol marchaba á su ocaso, y aprovechando los compactos nubarrones que nos preservaban de sus rayos, montamos á caballo, dirigiéndonos á Lucban, primer pueblo de la provincia de Tayabas.
Á las seis de la tarde entramos en aquel pueblo por la calle de Majayjay, nombre que leímos en un tarjetón de madera clavado en la primera casa. Á los pocos minutos parábamos ante la maciza y claveteada puerta del convento.
CHAPTER III
CAPÍTULO III.
Lucban.—Su origen.—Situación.—Mr. Jagor y Sir John Bowring en camino.—Alturas inexploradas.—Arroyos y torrentes.—Amazonas tagalas.—Datos estadísticos.—Fechas imperecederas.—La iglesia, el convento y el tribunal.—Dos cuadros.—Un cocinero municipal y una mestiza tendera.—Aguas constantes.—Higrómetros y termómetros.—Frío.—Las frondas del gran Banajao.—Artes y oficios.—La niña, la hermana y la madre.—Tejedoras.—Petacas y sombreros.—Música fuerte y música débil.—Fray Samuel Mena.—El pretil del convento.—La campana de las ánimas.—Cofradías.—La guardia de honor de María.—El Calvario.—El novenario de las flores.—Las dalagas de Lucban.—La tagabayan, la tagalabi y la tagalinang.—El feudo y el terruño.—La sangre celeste y la plebe.—La capitana Babae.—La melodía del Fausto.—Cumplimiento de una oferta.—El autógrafo.
Lucban—como ya dejo dicho—es el primer pueblo de la provincia de Tayabas, viniendo de la Laguna. Se encuentra en una bellísima situación, á la falda del Banajao, coloso que domina un extenso horizonte. Lucban es un pueblo de gran antigüedad, y su nombre, que en tagalo significa naranja, se debe, sin duda, á que en su jurisdicción se criaron gran número de dichos frutales. Confina con Tayabas, Majayjay y Mauban, de los cuales el pueblo de Mauban es el más lejano, que dista unas cinco horas de camino, sumamente montuoso y accidentado.