Años hace que el ángel de mis sueños oyó, desde el mundo de la luz, mi triste plegaria y el funeral doblar que escribe en el libro de la vida la última letra, al confundirse con el ruido de la piqueta que abre la fosa y el martillazo que cierra el ataúd; últimos adiós que se elevan desde el fondo de la tumba á los que quedan esperando en el teatro del mundo la realidad de la muerte.
¡Qué triste está hoy el día!
La madeja rubia que reparte la luz á los mundos en sus puras hebras, perezosamente ha corrido el firmamento envuelta entre pardas nubes. Un fuerte Noroeste ha hecho gemir á la naturaleza que me rodea.
¡Hoy no hay crepúsculo!
Hoy muere el día sin que el astro que lo alienta y vivifica haya reanimado mi ser.
¡La noche bate sus negras alas en el cementerio de los vivos…!
Abstraído en mis profundas reflexiones, no he notado que la luz artificial ha sustituído á la luz del día.
¡Suena la oración!
Recemos por los que fueron…
* * * * *