Macalelong, con su visita de Hingoso, lo componen 2.212 almas; tributan 1.182 en 15 cabecerías. Hubo 82 defunciones, 36 casamientos, y 121 bautizos. Se sortearon 77 mozos, de los que se sacaron 2 soldados. Se vacunaron 140. Asistieron á las escuelas 60 niños de ambos sexos; se sustanciaron 7 causas; y su fuerza de cuadrilleros ascendía al número de 23.
Poco ó nada que citarse hay en aquel pueblecito, cuyos habitantes en su mayoría viven en una indiferente apatía, de la que no les arrancan ni las necesidades ni las constantes excitaciones de la autoridad. Allí fuimos asediados por un sinnúmero de pobres, quienes nos demandaban una limosna con destemplada y gangosa voz. Este pueblo, lo mismo que el anterior y los que encontraremos hasta llegar á López, están á cargo de sacerdotes indígenas; en los demás de la provincia, sus parroquias son administradas por frailes franciscanos.
Siguiendo la línea de la playa, la que no habíamos perdido desde que salimos de Pagbilao, continuamos el día doce la navegación en demanda del pueblo de Catanauan. En esta travesía hay que ir provistos de todo, no solo por lo larga y pesada, sino que también por las peripecias á que da lugar lo inseguro de las imprevistas tufadas que repentinamente suelen soplar.
Toda la playa está deshabitada, pues á excepción de los pequeños caseríos de Cabuluan é Hingoso, apenas se ve alguna que otra miserable choza.
Al doblar la punta Sandoval, y cuando ya llevábamos diez horas de navegación, nos pusimos á la vista de Catanauan.
Dicho pueblo lo componen 3.174 almas, de las que tributan 1.462 en 15 cabecerías. Hubo 68 defunciones, 129 bautizos y 41 casamientos. Se sortearon 207 mozos, á los que correspondieron 3 soldados. Se vacunaron 122, asistieron á las escuelas 40 niños de ambos sexos, siendo 23 el número de cuadrilleros.
Catanauan poco á poco va despertando de su indolencia, y tenemos la seguridad de que tan luego se habitúe al trabajo, llegará á ser un pueblo muy rico, dadas las condiciones de su territorio. Hoy corre la triste y precaria suerte de sus colindantes. A Catanauan seguía en nuestro itinerario Mulanay, adonde puede llegarse en tres ó cuatro horas, utilizando una regular brisa ó seis fuertes remeros. Este pueblecito, con su visita de Bondo, lo forman 2.076 almas, de las que tributan 1.216 en 13 cabecerías.
Los dilatadísimos campos que se encuentran entre Mulanay y Bondo son susceptibles de mantener muchos miles de reses. Hay buenas piaras de vacas, pero no llegan ni con mucho á las que pueden sustentar aquellas riquísimas vegas refrescadas con las aguas de cientos de arroyuelos.
De Mulanay teníamos que cruzar al seno de Ragay, y para ello dejamos la vía marítima, tomando la terrestre.
De aquel pueblo al de San Narciso empleamos todo el día catorce, bien es verdad que dedicamos la mañana á la caza del carabao cimarrón.