Para llegar á San Narciso hay que vadear un sinnúmero de veces el Dumalong, no siendo esto lo más malo, y sí el salvar las peligrosas fragosidades del monte de aquel nombre. No hay que soñar siquiera en hacer este trayecto á caballo, y sí en carabao ó en hamaca. Hay precipicios y fangosos barrancos, que únicamente la planta humana, ayudada de la inteligencia ó las condiciones especiales de la pezuña é instinto del carabao, pueden salvar. Para colmo de males se encuentra tal profusión de pequeñas sanguijuelas en el ramaje, en las puntas del cogón y hasta en las hierbas, que no hay forma de evitar su sangrienta voracidad. Vencidas las alturas del Dumalong, se interna el viajero en un espeso bosque, y tras este se alegra su espíritu ante la vista de San Narciso, en donde podrá hallar descanso su desvencijado cuerpo.

A San Narciso lo forman un caserío levantado en el seno de Ragay. Aquel lo habitan 1.375 almas, de las que tributan 990 en 9 cabecerías.

En San Narciso nuevamente volvimos á la mar, navegando por espacio de doce horas en el seno de Ragay para encontrar á Guinayangan. Este pueblecito con su visita de Piris, lo forman 7 cabecerías. Toda la miseria en que hoy se consume, es indudable que en una época más ó menos lejana se trocará en riqueza y movimiento. Teniendo á la vista un buen plano de la provincia de Tayabas, se comprende que necesariamente está llamado Guinayangan á ser uno de los puntos en que ha de arrancar la división de la isla de Luzón, poniéndose en comunicación el gran Pacífico con el Estrecho que aprisiona las revueltas ondas del mar de China. Guinayangan está situado en el seno de Ragay, en el desagüe del río Cabibijan. Las condiciones de este, su caudalosa corriente, su gran anchura y su mucho fondo lo hacen navegable. Dicho río se interna en el istmo que separa el seno de Ragay de el de Alabat; istmo que constituye el punto más estrecho de toda la isla de Luzón. Entre Guinayangan y Calauag está el río Cabibijan, que desagua como ya hemos dicho en el mar de China, y por parte de Calauag se halla el río de este nombre vertiendo sus aguas en el seno de Alabat ó sea en la gran bahía de Lamón. Bien que se eligiera el río Calauag, ó bien el de Viñas que se encuentra algo más al Norte, la unión entre los dos ríos sería trabajo de legua y media á dos de canal, confundiéndose en este las ondas de ambos mares. Los beneficios que esto reportaría son incalculables, y repetimos que abrigamos la firme creencia de que la unión ha de verificarse por la vía indicada, que es la misma que nosotros seguíamos para llegar á Calauag. De Guinayangan fuimos en banca contra corriente del río Cabibijan hasta el desembarcadero de Alunero; de aquí á caballo más de dos horas hasta encontrar las aguas del río Calauag, y una vez dentro de aquellas los remeros condujeron la banca á dicho pueblo.

Calauag lo mismo que Guinayangan, más bien que pueblos son una agrupación de sucias y miserables casucas que difícilmente dan albergue á su vecindario, compuesto de 9 cabecerías.

De Calauag á López hay un regular camino, fácil de hacer á caballo. Hasta dicho pueblo nuestra marcha fué muy acelerada, deseando cuanto antes salir de aquellos lugares en los que nada nuevo encontrábamos.

López fué creado con la visita de Talolong, el año 1857, siendo Gobernador de la provincia D. Cándido López Díaz. Dicho pueblo lo componen 5.432 almas, de las que tributan 2.892 en 30 cabecerías. Hubo 47 casamientos, 221 bautizos y 173 defunciones. Se sortearon 247 mozos de los que fueron 3 á ser soldados. Se vacunaron 147, asistieron á las escuelas durante el año 120 niños. Se sustanciaron 4 causas criminales, ascendiendo sus cuadrilleros al núm. 99. A nuestro paso por López se estaba construyendo una iglesia, que á juzgar por la solidez de sus cimientos y por las proporciones de su obra está llamada á ser una de las primeras de Filipinas.

De López á Gumaca el camino mejora notablemente, y una vez pasada la balsa de Camuhangin apenas se pierde de vista la playa. Este camino puede hacerse en tres á cuatro horas.

CHAPTER XVIII

CAPÍTULO XVIII.

Gumaca.—Su antigüedad.—Su situación.—Águilas imperiales.—Castillos de Santa María, San Diego, San Sebastián y San Miguel.—Estadística.—Saqueo, incendio y peste.—Libros canónicos.—Reminiscencias valencianas.—Una velada en las ruinas.—Recuerdo glorioso.—Productos.—De Gumaca á Atimonan.—Una madera incorruptible y un hongo fosforescente.—Kiosco en el camino,—Grupos fantásticos.—Compañía no buscada.—Ninay.—Una presentación por medio de un cigarro.—El Moro y el Rosillo.—Atimonan.—Su historia, sus productos y su estadística.—Un bailujan, un regalo y una promesa.—El correo.