Registrando crónicas y archivos tuve la suerte de encontrar un precioso manuscrito de principios de siglo, [16] obra del docto religioso Fr. Bartolomé Galán. Dicho manuscrito lo constituye una extensa Memoria referente á la provincia de Tayabas, de cuya cabecera fué Párroco muchos años, y cuya Memoria no encuentro datos de que se haya publicado, y hasta casi puedo asegurar que el ejemplar que tengo á la vista, es el único que existe. Por estas razones, por las comparaciones que puede hacerse de su lectura, y por las curiosas noticias que contiene, acerca de una provincia tan poco conocida, me hace la dedique unas páginas de este libro. El manuscrito es de grandes proporciones, así que he copilado y extractado lo que tiene más interés.
Hélo aquí:
El ramo principal de la riqueza de Tayabas es el arroz; desde las hambres que hubo á consecuencia de la langosta que asoló las islas, los individuos de Tayabas, sin que nadie los dirigiese, mas que la necesidad, hicieron los tubiganes ó sementeras de regadío, abriendo cuantas tierras son susceptibles de este beneficio, con un trabajo inmenso, que asombra á cuantos lo ven, á fin de coger dos cosechas en diferentes estaciones. En el pueblo de Tayabas se cogerán unos 130.000 cavanes de arroz; teniendo dicho pueblo 3.000 vecinos, y gastando unos con otros, ajustando á cinco personas por vecino, 30 cavanes al año, ó sean 15 fanegas, le resta para vender 40.000 que á razón de á 6 reales cavan, importan 30.000 pesos. En algunos terrenos, siembran trigo en pequeña cantidad, de el que se cosechará unos 600 picos que venden á 3 pesos, en los mercados de Santa Cruz. De maíz, se han hecho algunos ensayos: se coge mucho cacao y se cogiera más, si no fuera por lo que esta planta padece con los huracanes. La ganta, ó sea medio celemín colmado de cacao, se vende á 3 pesos. Este ramo de riqueza podría tener mucho incremento en Tayabas, si se apreciara y diera á conocer en los mercados europeos, pues es seguro puede competir con el de Caracas. El cacao que hoy produce, lo consumen en el pueblo, tomándolo los indios en todos sus casamientos y demás fiestas. También hay mucho café que se vende en los mercados de Batangas. Cañadulce se siembra muchísima en este pueblo, y se venden, ocho ó diez por un cuarto; del jugo no se hace azúcar, pero sí unas panochas llamadas pacascás de que hacen gran consumo. El ajonjolí se siembra, pero con el solo objeto de hacer un poco de aceite, que el indio emplea en frotaciones en todas sus enfermedades.
Frutas del país, tales como plátanos, naranjitas, piñas, mangas, limones, lanzones, ates y granadas, hay con abundancia, como también algunas berzas y raíces farináceas.
Tayabas apenas conoce la industria, en lo que respecta á tejidos, si bien hay uno ó dos telares. Por las mujeres se hacen muchos bayones, petates y esteras de la hoja de una palma llamada burí: hacen bayones llamados baluyot, que caben mas de 50 cavanes de arroz. De los petates se sirven para enfardar y también para velas de sus embarcaciones.
Abundando en cocos este pueblo, es consiguiente haga aceite, mas no lo extrae en la proporción de las palmas que posee, por no tener fácil salida, pues el llevarlo á Santa Cruz de la Laguna tiene cada tinaja un recargo de más de 6 reales. Este ramo dará al pueblo un ingreso de 500 pesos. La profusión de cocos se debe á una ordenanza que manda á los Alcaldes mayores hagan que los indios planten cocos por escasear el bonote en Manila, para carenar las embarcaciones del Rey. El valor de un pié de coco en lozanía, con inclusión del terreno, es el de un real. El ramo de industria más útil á este pueblo es el de la cría de vacas; se criarán al año unas 6.000 vendiéndose de 3 á 4 pesos cabeza. La cría de caballos es corta.
Lucban coge unos 100.000 cavanes de arroz, siendo su principal producto, el cual renta al pueblo unos 13.000 pesos anuales. Se fabrican sombreros de las fibras del burí y el pandan que vale de 1 á 3 reales. Se tejen también petates que llaman bancuanes y hacen cajas ó tampipis de mayor á menor.
Tendrá los mismos cocos que Tayabas, y su aceite lo lleva á vender á Santa Cruz.
El comercio que Lucban tiene en grande es el expendio de arroz que venden en Majayjay, Lilio y Nagcarlang, tres pueblos que apenas lo cosechan y que los de Lucban buscan en Sariaya y Tiaong. La ingratitud del terreno la suplen ventajosamente los vecinos de Lucban con su industria y trabajo, pues aunque el natural de esta provincia es laborioso, ninguno llega á aquellos; ellos van hasta Mambulao á cambiar sus productos por oro; van á Polillo por balate, concha y cera; en fin, son los chinos de la provincia, agenciando con el comercio lo que les niega la naturaleza.
Sariaya posee un extenso término de terreno pingüe y feraz, situado en la ladera del monte Banajao. Su agricultura es la siembra de arroz, no solo de secano, sino que mucho más de regadío, por consiguiente, coge dos cosechas. A pesar de ser un pueblo de 1.200 vecinos, coge tanto arroz como Tayabas, siendo de mejor calidad.