El Gobernador D. José Domínguez Samudio, sembró el añil, el cual fructificó muy bien en el barrio llamado Malabambang; el producto fué excelente, habiéndose vendido el quintal á 110 pesos. También se daría el algodón, pero sería necesario seguridad en venderlo y máquina para despepitarlo. La cría de vacas y caballos compite con la de Tayabas.

El pueblo de Tiaong está al final de la provincia por el Poniente, lindando con la de Batangas, por los pueblos de San Pablo y el Rosario, y á pesar de tener mejor término y más que Sariaya, no produce lo que este. El principal renglón de su riqueza es el arroz, sin embargo de que no hay tierras de regadío. Cogerá al año unos 20.000 cavanes, que la mayor parte consumen los 600 vecinos de que se compone su población. Siembra algún trigo, más no como el de Tayabas y Sariaya, sino de grano más pequeño, semejante al que se colecta en Batangas acaso por participar más del temperamento de esta misma provincia en que son uniformes los tiempos de agua y sol y menos los fríos.

Cuando la extinguida compañía de Filipinas empezaba, mandó á Tiaong, varios dependientes para que activasen la siembra del algodón, pero no pudieron adelantar nada: la causa no fué otra que obligar á sembrar á todos y no proveerlos de máquinas para limpiarlo. El añil se da también en su territorio. Hay algún cacao, pero en corta cantidad, y es lástima á la verdad, pues no solo es el mejor de la provincia, sino acaso preferible al de Cebú.

Lindando el pueblo de Tiaong con la laguna de Bay, Batangas y Tayabas, es la unión de todos los malhechores de las tres provincias, y aun del partido de Cavite, cometiendo impunemente robos sin fin. Este es el motivo por el que el vecindario ha tardado tanto en crecer, á pesar de poseer un término grandísimo y excelente, pues hacia la mar tiene un llano de 6 leguas, en el que cría unas 2.000 vacas.

Hay muchos venados en su término y algunos carabaos y caballos, que continuamente son robados por los malhechores.

A pesar de lo antiguo que es Tiaong, no tiene más que iglesia y casa parroquial provisional.

El pueblo de Pagbilao tiene en la actualidad 300 vecinos; se fundó con 200, y en un siglo solo ha aumentado en 100; es decir, que Tayabas duplicará su vecindario en cuarenta años, mientras que Pagbilao no lo hará en doscientos.

Los pueblos tienen ciertas cargas que llevadas por pocos, ni aun tienen tiempo para cumplirlas. Pagbilao, por ejemplo, lo defienden cuatro castillos que hay que guarnecer, y de los seis barangayes de que se compone necesita dos para solo este servicio: agregúese que la fábrica de la iglesia y casa parroquial, por lo menos necesita otro barangay, este último servicio se hace sin detrimento de otros accidentales, pero necesarios, como son el acopio de piedra, cal, maderas y cañas; de suerte que lo referido les ocupa más de la mitad útil del año, y esto sin contar con el ajuste de cóngrua que se le da al párroco.

La agricultura de Pagbilao está circunscrita á la siembra del arroz, del que cogerá unos 7.000 cavanes. Produce café y cacao. Cría algunas vacas, y sus naturales se dedican á la pesca, que venden en Tayabas y Lucban. De la isla de Capuloan extraen brea blanca.

El pueblo de Macalelong, con su visita llamada Pitogo, consta de 200 vecinos. Está situado en la mar del Sur, á unas 12 leguas de Pagbilao, siguiendo para el Oriente, y puede asegurarse no tiene más agricultura que la de raíces indígenas de las islas, tales como camote, úbi y tugui, con las que pasan el año, y cuando faltan echan mano del corazón de la palma llamada burí; en una palabra, Macalelong es un dechado, el más propio, de la miseria y barbarie.