MARSILLA. Ni en desgracia ni en ventura
cupo en mi lenguaje dolo:
este corazón es sólo
para Isabel de Segura. 310

ZULIMA. Medita, y concederás
al tiempo lo que reclama.
¿Sabes tú si es fiel tu dama?
¿Sabes tú si la verás?

MARSILLA. Me matara mi dolor, 315 si fuera Isabel perjura: mi constancia me asegura la firmeza de su amor. Con espíritu gallardo, si queréis, daré mi vida: 320 dada el alma y recibida, fiel al dueño se la guardo.

ZULIMA. Mira que es poco prudente burlar a tu soberana, que tiene sangre africana, 325 y ama y odia fácilmente. Y si ella sabe que, cuando yo su corazón te ofrezco, por ella el dolor padezco de ver que le estás pisando, 330 volverás a tus cadenas y a tu negro calabozo, y allí yo, con alborozo que más encone tus penas, la nueva te llevaré 335 de ser Isabel esposa.

MARSILLA. Y en prisión tan horrorosa ¿cuántos días viviré?

ZULIMA. ¡Rayo del cielo! el traidor cuanto fabrico derrumba: 340 defendido con la tumba, se ríe de mi furor. Trocarás la risa en llanto. Cautiva desde Teruel me han de traer a Isabel…. 345

MARSILLA. ¿Quién eres tú para tanto?

ZULIMA. Tiembla de mí.

MARSILLA. Furia vana.

ZULIMA. ¡Insensato! La que ves, no es hija de Merván, es Zulima.