MARTÍN. ¡Inútil escrupulosidad! No os detengáis.
No romperá mi hijo el seno de la tierra para reconveniros.

ISABEL (aparte). ¡Infeliz!

PEDRO. Fiel a lo que juré me verá desde el túmulo, 240 cual me hallaría viviendo. (Sale Teresa.)

RODRIGO. Isabel deseará la compañía de su madre: pudiéramos pasar por casa del Juez….

TERESA. Ahora empezaba el herido a volver en su conocimiento. Si antes de vísperas no se halla mi señora 245 en la iglesia, es señal de que no puede asistir a los desposorios: esto me ha dicho.

PEDRO. La esperaremos en el templo. (A don Martín.)
Si la pesadumbre os permite acompañarnos, venid….

MARTÍN. Excusadme el presenciar un acto que debe 250 serme tan doloroso.

PEDRO. Estad seguro de que mientras no oigáis las campanas, no habrá dado su mano Isabel. Estos caballeros podrán atestiguar que se esperó hasta el cabal vencimiento del plazo. Marchemos. 255

ISABEL (aparte). ¡Morada de mi pasado bien, adiós para siempre!

(Vanse todos, menos don Martín.)