PEDRO. Resentimiento justo mostráis; pero yo, que he sido enemigo vuestro, necesito de vos hoy.

MARTÍN. Aquí me tenéis, don Pedro. 40

PEDRO. Sois quien sois.—Esa mujer nos pone en terrible aprieto. Ya veis, los moros reclaman su entrega con mucho empeño.

MARTÍN. Y mientras el Juez resuelve, 45
cercada se ve por ellos
esta casa.

PEDRO. Y bien, ¿quisierais
que entre vos y yo de un riesgo
libráramos a Teruel?

MARTÍN. Crimen fuera no quererlo. 50

PEDRO. Si en la junta de la villa negamos, como debemos, la entrega de la Sultana, va a ser enemigo nuestro el Rey de Valencia, y puede 55 gravísimo daño hacernos.

MARTÍN. Y el que recibimos ambos
de su mujer, ¿es pequeño?

PEDRO. Pero es mujer, y nosotros
cristianos y caballeros. 60

MARTÍN. Proseguid.