TERESA (dentro). ¡Favor, 95 que me vienen persiguiendo! (Sale.)

PEDRO. ¡Teresa! ¿Qué hay? ¿Quién te sigue?

TERESA. Las ánimas del infierno… Las del purgatorio… No sé cuáles; pero las veo, 100 las oigo….

PEDRO. Mas ¿qué sucede?

TERESA. ¡Ay! Muerta de susto vengo. ¡Ay!—Isabel me ha enviado por mi señora corriendo, que volvió, no sé por qué, 105 a la casa del enfermo; y antes de llegar, he visto en un callejón estrecho, junto a la ermita caída… ¡Jesús! convulsa me vuelvo 110 a casa.

PEDRO. ¿Qué viste? Di.

TERESA. Una fantasma, un espectro todo parecido, todo, al pobrecito don Diego.

PEDRO. Calla: no te oiga Isabel. 115
Guarda con ella silencio.—
Marsilla ha venido, y ella
no lo sabe.

TERESA. Pero, ¿es cierto
que vive?

PEDRO. ¿No ha de ser?