TERESA. ¡Ay!
Pues otra desgracia temo. 120

PEDRO. ¿Cuál?

TERESA. No lo aseguraré, por si es aprensión del miedo; sin embargo, yo creí ver que se llevaba el muerto asido del brazo al novio. 125

PEDRO. ¿Qué dices?

TERESA. Aun traigo el eco de su voz en los oídos. Con alarido tremendo decía: «Vas a morir, has de morir.»—«Lo veremos,» 130 replicaba don Rodrigo; y echando votos y retos, iban los dos como rayos camino del cementerio. Yo, señor, ya les recé 135 la salve y el padre nuestro en latín.

PEDRO. Se han encontrado, y van a tener un duelo. Esto es antes.

ESCENA III

ISABEL, por la segunda puerta del lado izquierdo.—DON PEDRO,
TERESA

ISABEL. ¡ Padre!

PEDRO. Aguárdame aquí: pronto volveremos 140 tu madre, tu esposo y yo. Venid, Teresa. (Vase los dos.)