ISABEL. ¿Qué es esto? ¡Mi padre me deja sola, cuando con tanto secreto un moro me quiere hablar! 145 Sin duda están sucediendo cosas extrañas aquí.
(Acércase a la segunda puerta.)
Llegad. Al mirarle, tiemblo.
ESCENA IV
ADEL.—ISABEL
ADEL. Cristiana, brillante honor de las damas de tu ley, 150 yo imploro, en nombre del Rey de Valencia, tu favor.
ISABEL. ¿Mi favor?
ADEL. Tendrás noticia de que salió de su corte Zulima, su infiel consorte, 155 huyendo de su justicia.
ISABEL. Sí.
ADEL. Mi señor decretó con rectitud musulmana castigar a la Sultana, ya que a Marsilla premió. 160