se opusiera; ni aun el mal postrero
de la muerte temiera en desafío;
Impávido estuviera, y siempre entero
el valor se portara como el mío,
y sólo me asustara un majadero.
Del inspirado vate D. Simón Bergaño y Villegas es la fábula intitulada El poeta y el loro.
Así comienza:
«Un indio obsequioso
que me visitaba,
me trajo un lorito