Al presente se halla este pueblo en sumo peligro de su destrucción, porque los Mocovíes y Tovas, que hasta ahora han estado enfrenados por el valor del gobernador de la provincia de Tucumán, principal promotor de esta Reducción, ahora vuelven á alzar cabeza; y habiendo muerto á los soldados del fuerte de San Joseph y tenido atrevimiento para sitiar el de Valbuena, se teme que den en este pueblo de San Esteban y le destruyan por estar indefenso; bien que no por esto pierden los Jesuitas las esperanzas de hacer mucho fruto en el Chaco, cumpliéndose la profecía de su primer apóstol San Francisco Solano, que predicó el Evangelio á los Lules, y de quien hay tradición en aquella tierra, que habiendo profetizado la ruina de la ciudad de Eteco, que ha más de treinta años que sucedió, predijo también que se convertirían estos indios del Chaco.

Quiera Nuestro Señor se cumpla cuanto antes esta profecía.

CAPÍTULO XXII

Últimas noticias de las Misiones de Chiquitos y Chiriguanás.

Habiendo referido la destrucción de los dos pueblos que había entre los Chiriguanás, será bien dar ahora razón de cómo volvieron los Jesuitas años después á aquella nación.

Hallábase el P. Vice Provincial Luis de la Roca el año de 1715 visitando el Colegio de Tarija, de paso para las Misiones de los Chiquitos, cuando llegaron á aquella villa mensajeros de algunos pueblos de los Chiriguanás pidiendo fuesen Padres á sus tierras á predicarles nuestra santa fé y ministrarles el santo bautismo.

Extrañóse esta repentina mudanza, cuando se tenía tan experimentada la obstinación de estos indios, y cuán dados estaban siempre á sus antiguos vicios, causa por la cual se había alzado más de dieciséis años había de su conversión, por no esperar hacer en ellos el menor fruto. Mas luego se supo la causa de esta nueva resolución.

Fué, pues, el caso, que un cristiano de la misma nación, habiendo apostatado de la fé y religión cristiana, murió, por justos juicios de Dios, pertinaz en su apostasía.

Este, por permisión divina, se apareció, á pesar del infierno, á muchos Chiriguanás, diciéndoles cómo por haber desamparado la religión cristiana, estaba condenado á arder en llamas eternas.

Hizo notable conmoción en los bárbaros esta visión y les movió á que fuesen ahora á pedir á Tarija predicadores del Evangelio.