Tajones y tajos son troncos sobre tres palos, sobre los cuales se cortan las carnes en carnicerías y cocinas. Los garavatos ó ganchos para colgarlas. Las gamellas ó barreñas para uso de las triperas y mondongueras.
Rrehallas en G, rehalas en S, rebaños ó hatos (P. Alcalá). Fuer. Usagre: Todo cavalero que cavaleria prisiere en rafala. Fuer. Salam.: Si ganado vendiesen en corea o en la rrafalla. Del arab. rajhala, viajar, ir. Grand' estoria, le cantan la gala, le alaban, lo cual es natural en los ganaderos, que por los Carnales ganan vendiendo sus ganados. En deziendo la gloria de Sabado Santo, que acaba la cuaresma y vence Don Carnal.
Alcarias ó alquerías, casa sola de labor en el campo. Grand-ias, bravatas. Hacer caballerias, mostrar destreza y nobleza en saber manejar y andar á caballo, jugar las armas y otros ejercicios de caballero. Valderrama, Ejerc. Fer. 5 dom. pas.: Ni pasear la plaza haciendo caballerias, que ya no está gallardo ni para eso.
Hace aquí de ganadero y carnicero, que vende reses y carnes á españoles é ingleses y le pagan en dineros, reales y torneses, recobrando así lo que no vendió en cuaresma. Alude á la gente que de Inglaterra, de Francia y Navarra vinieron en socorro de los cristianos para el cerco de Aljeciras. «De Inglaterra con licencia del rey Eduardo los Condes de Arbid y de Soluzber» (Mariana, H.E., 16, 11); aunque «los soldados estranjeros, en quien los primeros impetus son muy fervorosos y con la tardanza se resfrian, se fueron de los reales luego que vino el otoño, los de Inglaterra llamados de su rey (asi quisieron se entendiese)». A la cuenta los ingleses eran tan amigos de comer carne entonces como ahora, pues no hace mención de franceses ni navarros y solo si de los ingleses á quienes dió muchas carnes. De franceses y navarros solo recuerda los dineros torneses, llamados así por haberse acuñado en Tours de Francia y corrieron en Navarra, dónde además de los sanchetes, de los reyes Sanchos, Carlos II acuñó dineros carlines, pero de tan baja ley que no corrieron y hubo de dar un manifiesto en 1355 en que «otorgaba de gracia especial, que se hiciese luego buena moneda fuerte, es á saber chicos dineros torneses, de tal ley e talla e así buenos e fuertes como fueran e son los buenos torneses del cuino de cornados, qui en el tienpo pasado han obido corso en nuestro regno», que se batiesen también groses torneses blancos de plata y meajas chicas, etc., (Yanguas, Dicc. antigu. Navarra, Moneda). En el Ordenamiento de Leyes de las Cortes de Burgos, 1315, se prohibe «sacar fuera de los regnos» entre otras varias cosas, «caballos, rocines... oro, plata, todo vellón de cambio, aver monedado, sacando ende doblas de la sennal del Rey Don Alfonso, torneses de plata, torneses príetos e los dineros coronados». Los dineros reales son los reales de plata de Castilla.
Pascua mayor, la de resurrección, pues también se decía Pascua de Navidad (Sáez, Moned. Enr., III, p. 186). «¿Qué pensar de esta apoteosis, no ya humorística, sino irreverente y sacrílega?» Así pregunta Menéndez y Pelayo, y cree excusarle con responder: No «En el Arcipreste no es más que una facecia brutal en que el poeta, dando rienda suelta á los instintos pecadores de su naturaleza exuberante y lozana, se alegra y regocija ferozmente con la perspectiva de bodas y yantares y juglarias con que le convidan las ferias de primavera» (Antolog., III, p. XCII). Tan irreverente y sacrílega apoteosis del Amor la hallaba el Arcipreste en los clérigos, frailes, monjas, caballeros y dueñas de su tiempo, sino que él supo darle forma poética, sacándola de los repliegues de las almas donde se solapaba, á la luz pública del arte. Su penetrante mirada la vió y su ingenio le dió plasticidad poética. ¿Y por eso se ha de atribuir á la persona del Arcipreste como facecia brutal de su alegría y regocijo feroz á la vista de bodas y yantares que le aguardan? Lo que supo ver y pintar en la sociedad que critica ¿hásele de atribuir á él mismo? Viejo é injustamente agraviado y preso escribía todo esto el Arcipreste (c. [1671], [1674], [1677], [1683]): ¡bueno estaba él para tales facecias brutales, yantares y bodas!