Gayos, en T gallos; pero éstos no hacen corro con las demás aves que aquí se recuentan. Arfe, Conme., 3, 2, 3: Gayo es ave parda y de pico corto, tiene en las alas unas plumas retocadas de azul y blanco. Bibl. Gallard., 4, 225: Oí loar con mesura | un gayo d'entre las flores | calandrias y ruiseñores. J. Man., Cab. esc., 41: Et los gayos et las pegazas. Corr., 122: Gay ó gayo también es el pico ó picarazon, ave en Aragón. Papagayos, aves de papo de colores, que es lo que gayo significa: es de color verde, cuello dorado, pecho redondo, pico torcido y fuerte; al americano se le dió el nombre después por parecérsele. Alex., 1337: Y son los papagayos unas aves mui sabridas | que vencen á los omnes de seso á las vegadas. Véase en Valdecebro lo que hay acerca de los papagayos (c. 52): Cuatro linajes hay de papagayos y sólo en ser unos grandes y otros pequeños se diferencian. Hay papagayos loros, catalnicas y pericos. Los papagayos son como una gruesa gallina; los loros, como una polla; las catalnicas, como un perdigón, y los pericos, como una codorniz. Todos visten plumas de diferentes colores, aunque en los más, lo más de la pluma es verde, salpicados con manchas amarillas, coloradas y azules. Nótese cómo el Arcipreste sentía las bellezas de la naturaleza, cosa extraña en el arte hasta muchos años después. Su exquisito gusto le hace preferir los menores, así como las dueñas chicas. ¡En todo se adelantó en su a tiempo este poeta brutal y tabernario!

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Aquí comienzan los instrumentos músicos. El Arcipreste era entendidísimo en música española y morisca: era un verdadero trobador. En esto de los instrumentos del Arcipreste se ha fantaseado de lo lindo. Estudiado asunto tan intrincado lo he llevado á la aprobación del malogrado amigo mío D. Cecilio de Roda, Director del Conservatorio, entendidísimo en música antigua española y marroquí. Guillaume Machaut, que vivió en tiempos del Arcipreste (1284-1377), escribió en 8.877 versos el poema de la Prise d'Alexandrie, donde menciona un buen golpe de instrumentos músicos y entre ellos, comunes con los del Arcipestre: orgues, micanons (medio caño) rubebes (rabel), psalterions, leüs (laud), guiternes (guitarra), citoles, tabours, flaüstes, trompes, rotes, harpes, chevrettes (odrecillo), cornemuses, chalemelles (caramillo), chifonie (çinfonia), douceines (dulçema), simbales (atanbales), frestel (çanpoña). (véase Emile Travers, Les instruments au XIVe siècle d'après Guillaume de Machaut). En el Poema de Alfonso XI ó Crónica rimada, escrita por Rodrigo Yáñez, también se cita un buen golpe de instrumentos (c. 407), el laud, la vihuela, el rabé, la guitarra, la exabeba, el medio canon, la gayta, la farpa. Atabores en G, atanbobores en S, como tabours en francés y tabur en la Chanson de Roland, y atamor en el Cid. Véase copla [899].

La guitarra morisca, por las trazas debe de ser el instrumento ó guitarrillo de dos cuerdas, muy pequeño y delgado y el cuerpo por encima forrado de pergamino y sin agujero, que tienen los marroquíes y llaman كنبري guenbri; mientras que la ladina ó latina era la guitarra española, de cuatro órdenes de cuerdas. Al guenbri se asemeja algún instrumento de las Cántigas (Riaño, Critical and bibliographical notes on early spanish music, London, Quaritch, 1887, f. 43, n. 1), donde se ve que el que lo toca es moro por el traje. Por el texto del Arcipreste se saca que tenía las voces agudas y ariscas, ó sea ásperas, como tenía que sonar un guitarrillo chico y suena el guenbri, del cual poseyó el Sr. Roda varios ejemplares. Cuanto á la ladina (en G) ó latyna (en S), esto es, española, dice Bermudo (Descr. instr., l. 2, c. 32) que «la guitarra común tiene cuatro órdenes de cuerdas... tiene dos temples. Uno se llama á los nuevos y otro á los viejos. La guitarra á los nuevos tiene en vacío una novena mayor y ordénase... No es otra cosa esta guitarra sino una vihuela, quitada la sexta y la prima... El temple de la guitarra á los viejos no difiere de esta á los nuevos, sino que la cuarta cuerda suelen abajar un tono... Pues queda esta guitarra á los viejos una decena mayor. Este temple más es para romances viejos y música golpeada que para música de el tiempo... Guitarra habemos visto en España de cinco órdenes de cuerdas». Id., c. 66: «La antiquísima es la guitarra de Mercurio. De las palabras de Boecio saco que Mercurio usó guitarra y Orfeo la aumentó y la hizo vihuela.» El corpudo alaut ó laud, instrumento de cuerdas arábigo, panzudo, العود alghūd, vihuela, laud (P. Alc.), Quij., 2, 12: Templando está un laud ó viguela. Hay varios en las Cántigas de Alfonso X (Riaño, f. 44, n. 2 y 3; f. 47, n. 2): Que tien' punto á la trisca, de regocijo. Dícese punto que tiene sonido del tono de derminada consonancia. Ferrer. Dom. 2 adv.: La levanta hasta el punto debido, sin atender á los puntos de las otras: ansi conviene entendais vos que el punto de nuestra dignidad está en la diestra de Dios, que por eso este Señor soberano elevó hasta aquel punto la naturaleza humana. Trisca por regocijo. Valderr. Ej. Mierc. dom. 3 cuart.: Por un chiste de un truhan, por una trisca de un regocijo. A. Molina, Dom. 3 cuar.: Hecho el mal, ahí es la trisca de todo el infierno, la risa de los demonios. Apriscarse, juntarse como ovejas ó con ellas en el aprisco, donde es de oir el concierto de balidos, que el Arcipreste recuerda aquí. Comed. Florin., 21: Por ahí me entras? Con las ovejas me aprisco.

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El rrabé ó rabel, en árabe رباب rabēb, rebāb, que tiende á desaparecer en Marruecos, sustituído por el kamendjah ó violín europeo; pero que todavía los hay, con sus dos gruesas cuerdas, su pequeña caja abombada, su membrana de pergamino en la parte inferior y su arco, tal como está representado en Riaño (f. 44, núms. 4 y 5; f. 47, n. 1). El rabel morisco se apoya siempre en la rodilla; el que se apoya en el hombro es ó rebeca ó vihuela de arco, que son los antecesores del violín; véase en las Cántigas (Riaño, f. 44, 1). El rabel siguió usándose en España, idos los moros, y todavía lo hemos visto tocado por las calles de Madrid, pues vive en algunas comarcas del Norte de España. Quij., 1, 11: Y es músico de un rabel que no hay más que desear. Describe el rabel Al-Farabi, auntor del s. X, y los árabes le llaman rebab el moghani ó rabel del cantor, si tiene dos cuerdas; el de una rebab eshshaer, rabel del poeta, porque acompaña al que canta sosteniendo siempre el mismo sonido, para que el recitante no se salga de tono, Aquí no es rabel del poeta, pues aunque acompaña, es, no un recitado, sino un cantar conocido. El Sr. Roda poseía uno precioso, traído de Marruecos. Bien le dice gritador al rrabé, ó chillador, mejor dicho. Calbi garabi hubo de escribir el Arcipreste: en S. cabel El orabyn; en G. alborayn ba taniendo; en T. cabel el garaui. Calb-i mi corazon, propiamente qalb corazon, -i mi; gharabi, árabe. Es el comienzo de una tonada arábiga, que trae Salinas (De Musica libri septem, Salmanticae 1592, pág. 339) hablando del metro compuesto de «crétito et trocheo», y dice así: «Cuius cantus et saltatio apud nostrates in usu frequentissima solebant esse a mauris, ut reor, accepta, nam verbis etiam Arabicis canitur: Calvi vi calvi, Calvi aravi. Cantum talis est (con notación modernizada):

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La letra arábiga es qalbi gharabi «mi corazon (es corazón) de árabe»; sino que se repite mi corazón (calvi) y la segunda sílaba (vi) antes de decir toda la frase seguida, como hacen los andaluces. Bien se ve que esta letra es la nota del Arcipreste, cantada al són del rrabé: esto significan los dos primeros versos. Tenemos, pues, la tonada, conservada por Salinas, y la letra, conservada por el mismo y por el Arcipreste. No hay, pues, tal instrumento alborain ó orabin, etc., etc., como algunos soñaron. Nota en el primer verso es tono, en el segundo es la letra del canto moro, que ya se había aplicado al rey Alfonso. El salterio, instrumento muy antiguo, de cuerdas fijas, que se punteaban por medio de una especie de dedales en punta, con plectro ó con las uñas. Había muchas variedades en formas y números de cuerdas. Colgábase al cuello, si era pequeño, ó se apoyaba sobre las rodillas. Pueden verse en las Cántigas (Riaño, f. 42, números 2 y 3). Llamóse salterio, del griego psállo, puntear, psalterium en latín. La forma más común era la triangular y con 23 cuerdas, tendidas paralelamente a la base del triángulo, con puentecillos movibles, sobre los que se apoyaban las cuerdas para afinarlas con la colocación de ellos. Tocábase con ambas manos. Mota es un cabezo en medio del llano. J. Pin., Agr., 10, 7: Tal es la vehemencia del amor ardiente con que los justos se traban con Dios, que las motas se les tornan montes altos. Vyyuela de péñola ó péndola díjose del puntearse sus cuerdas con una pluma ó plectro: dos siglos más tarde, al comenzarse á usar la vihuela como instrumento polifónico, dando origen á la riquísima literatura de los vihuelistas españoles, sustituyóse el plectro por los dedos y tomó el nombre de vihuela de mano. En las Cántigas puede verse (Riaño, f. 43, n. 5; f. 46, n. 1) y cotejarse con el de los tratados de vihuela del s. XVI y con el de Fr. Juan Bermudo: la misma comba de sus aros, los trastes (único instrumento que los tiene en las Cántigas) y sus cuatro cuerdas aumentadas ya hasta seis á principios del siglo XVI. La vihuela de péndola de las Cántigas tiene cuatro cuerdas, seis á fines del s. XV, y Fr. Juan Bermudo, propuso ya la adición de la séptima. La guitarra, que á principios del s. XVI se usó generalmente con cuatro cuerdas, tomó la quinta en la misma centuria y la sexta al comenzar el siglo XIX. Sotar, saltar, Alexandre, 252: Reían e sotaban.