Medio caño, parece ser lo mismo que el meo canon, que pedía el rey Alfonso IV de Aragón al rey de Castilla para «tomar algún placer con aquellos joglares del rey de Castilla que eran en Taraçona». (Carta «dada en Valencia 19 días andados del mes de Octubre en el año de nostro Senyor de 1329», Archivo Coron. Aragon, Legaj. 6 de Cartas Reales). Es el llamado kanon, kanum, kunūm, del cual derivaron el tricordo, la pandora asiria, el tanbur árabe, llamado todavía kanoun ó ganoun a la francesa escritos, en Argelia y Marruecos. El canon árabe, de que aquí se trata, no tiene la forma trapezóidea de los usados hoy en la India, sino la de una caja sonora en forma de triángulo agudo. Colócase sobre las rodillas, y a pesar de las 75 cuerdas de los mayores, es tan ligero como una guitarra. Los menores ó medio canon tienen 36 cuerdas y aun menos. La caja es de madera ligera, cubierta con membrana como el tambor. Las cuerdas de los mayores son de 80 á 90 centímetros. Puntéase como el salterio, con dos plectros de ballena ó de cañón de pluma, sostenidos por una sortija puesta en el índice y el medio de cada mano. Tal es el medio caño que aquí dice y el caño entero de que habla en la copla [1232]. Puede verse en las Cántigas (Riaño, f. 51, n. 4 el entero; fig. 48, n. 2 el medio caño). Es instrumento aristocrático en Marruecos. Díjose del canon, regla, regular, del griego. El harpa es conocida y se halla en las Cántigas (Riaño, f. 47, núms. 3 y 41). Rrabé morisco, ya dijimos; al rabel morisco se parece el que aún se usa en España. Al galope françisco, algún baile ó danza acaso francesa; en S. el galipe, que no ha faltado quien ha convertido en instrumento y acaso tenga razón, sí el galope es el galoubet, «petite flûte à bec» (E. Travers, op. cit., p. 11). Quiere decir que entre estos instrumentos iba la gente alegremente danzando ó trotando, al galope francisco, con la flauta y tamborete, como hoy la guaita y tamboril. La flauta en S, por la rrota de G y T que sin taborete ó tamboril no vale un albérchigo ó prisco, es la que toca á la vez que tañe el taborete una figura de las Cántigas (Riaño, f. 41, n. 4). Rrota ó rotta, francés rote, «instrumento de 3 ó 7 cuerdas, de la clase de los salterios, que se toca con plectro ó con los dedos, menciónase por primera vez en 868 y parece estar relacionado con la antigua lira». (Grove, Dictionary of music and musicians). Acaso en las Cántigas (Riaño, f. 42, n. 1). Tanborete en S. ó taborete en G. es el tamboril que se tocaba con un palillo de la mano derecha y se llevaba colgado con cuerda del cuello, mientras con la mano izquierda se tocaba, y aún se toca, la flauta ó el pito. Hállase así representado en las Cántigas (Riaño, f. 41, n. 4).]
Vihuela de arco. Parece ser la de la figura 44 de las Cántigas (Riaño, número 1, y la 48, n. 4): la primera, apoyada en el hombro, de figura muy parecida, si no igual, á la del siglo XIV, reproducida en el Diccionario de Grove, t. V, p. 294; la segunda, quizá una vihuela baja, una predecesora de la viola de gamba. Conviéneles á estos instrumentos el nombre de vihuelas, mejor que el de rabeles, no sólo por tocarse en posición enteramente desconocida de los moros, y haberse por eso tomado el nombre latino derivado de viola, sino porque con el nombre de vihuelas fué adelantando el instrumento, mientras que el rabel, aunque llega con su nombre al siglo XVII (Cerone), desaparece pronto y no parece mudar de naturaleza con el tiempo. Vaylada, lo mismo que balada y baila, tonada y baile. Alex., 1976: Las dolces de las baylas, el plorant semiton. Autos s. XVI, 4, 80. Cata qu' es lindo atinar | y el andar de bailada. El mismo calificativo de dulce le dan el Arcipreste y el Alexandre. Puntar, entonar, de punto, tono, que hemos ya visto ([1228]).
Del caño entero en la c. [1230]. Panderete, pandero pequeño. Pandero, instrumento rústico de un cuadro de madera, cubierto de pergamino por ambos lados y en el hueco cuerdas cruzadas, y en ellas cascabeles y sonajillas. Con sonajas de açofar, tabla delgada en cerco, con agujeros, y en ellos alambres con dos rodajas de azófar, para que, meneando el instrumento con la mano, suenen; suelen llevar un parche, como el tambor, para golpearle con la mano y en los codos y rodillas. Gitanilla: Tomó Preciosa unas sonajas. Sonete, son. A. Veneg., Agon., 3, 10: Allí se veran las limosnas, si se dieron con título de caridad ó por sonete de magnificencia y liberalidad. Los órganos, como puede verse en las Cántigas (Riaño, f. 49, n. 1), eran portátiles, con varios tubos de diferente dimensión y un fuelle que les daba aire y era manejado con la mano izquierda, mientras que la derecha toca las teclas del instrumento, que están en la tabla que sirve de base á los tubos. Chançonetas, villancicos festivos, de chanza ó dicho jocoso, casi lo mismo que motete ó breve composición música, sobre todo para la iglesia; en S, chançones. Oña, Postrim., 1, 2, 1: Dejad ya la música consonancia é instrumentos de ella, dejad contrapuntos y motetes. Entre estos motetes y chançonetas se entremete y toca y canta uno, que debía de ser bien conocido, cuya letra era: ¡Hadedura albardana! ¡desdichada albardana! Berc., Loor., 46: Cuydó ser artero, probar por fadeduro. Albardán es bufón, truhán y holgazán; hadeduro, desdichado. J. Enc., 23: Ni andeis hechos albardanes | comiendo vianda vil. Conq. Ultram., t. 44. p. 499: E pagábase poco de joglares nin de albardanes. Cleonard y otros inventan aquí no sé qué instrumento músico y le traen su etimología arábiga de addedar, que diz es el sonido del tímpano ó tambor; pero se entremete entre ellos, esto es, entre los motetes y chançonetas, de modo que es un motete o chanzón particular, y nada más. Es imposible que todos fueran instrumentos; el Arcipreste metió entre ellos danzas y voces, y así en la copla [1229] van cantando una tonada morisca; en la [1230], van danzando al son de la gaita y tamboril; en la [1232], cantan un motete ó villancico, acompañado del órgano, caño y panderete.
Dulçema en S, por la gayta de G y T. Debe de ser la dulzaina, flauta dulce, como se usa en casi toda España y la usaron mucho los moros, de quienes dice Cervantes (Quij., 2, 26) que usan «un género de dulzainas que parecen nuestras chirimías». Figura, según esto, en las miniaturas de las Cántigas (Riaño, f. 50, n. 4). Es casi igual á la gaita ó rhaita que traen G y T por dulçema, y que hoy usan los moros, diferenciándose sólo en la forma del pabellón (esférico en las Cántigas, en pabellón en la gaita moderna). Nótese que, tanto en la dulçema del Códice Alfonsino como en la gaita mora actual, hay luego de la caña de la embocadura una rodaja de cuerno, para apoyar los labios cuando se toca muy fuerte. La caña de la embocadura de la gaita mora es un tubo de metal, donde se ata con hilo fuerte un trozo de un junquillo que crece en los ríos africanos, y que es el que propiamente engendra el sonido. Acompáñanla siempre del atabal ó de la derbuqa: con el atabal, en los cortejos de boda y en las fiestas de los santos; con la derbuqa, en las cofradías religiosas de los jhamadjas y aisaguas. La gaita gallega, de todos conocida, es un instrumento compuesto de un pellejo de cabra ó carnero, llamado fol, con cuatro aberturas para otras tantas boquillas donde encajan los tubos del aire: el primero es por donde se sopla para henchir el cuero, y es el soprete; el mayor ó ronco, ó roncón, sirve de bajo, y está junto al soprete, descansando sobre el hombro izquierdo, y consta de tres piezas: prima, segundo tercio y copa; el todo á vara do ronco, con su borla y farrapo; el tercer tubo cae debajo del lado izquierdo, y se llama ronquillo, voz entre el bajo y el tiple ó puntero, ó punteiro, con ellos armonizado; el cuarto y principal es una chirimía debajo del soprete, y la maneja el gaitero con ambas manos y encaja en el cuero mediante una boquilla ó palleta, como la de la chirimía ó del fagot. Hállase la gaita el las Cántigas, en la iglesia conventual de San Francisco de Orense, en la de Santo Domingo de Ribadavia, tocándola un ángel; en la sillería del coro del Monasterio de Celanova, tocadada por un bufón; en el coro alto de la Catedral de Astorga, en el capitel de Mellid, del siglo XI, etc. (Véase Bolet. Acad. Gallega, números, 43, 44, 45, 53). Axabeba, ajabeba, jabeba sin artículo arábigo, especie de flauta de caña, del arábigo الشبابة ashshabbēba, fístula (R. Mort.), flauta, fístola, cítola, instrumento de música (P. Alc. Morg., H. Sev., 4, 5): Un flautado principal de 18 palmos y unas flautas tapadas, unísonas del proprio flautado, unas octavas... unas trompetas y unas xabebas. Albogon. «¿Será el abuaq (jouaq ó djouak escriben los franceses), ó la flauta doble que parece denunciar la leyenda recogida por Casimir Blanc?» Roda, de quien tomo estas palabras, no se atreve á decidir ni á señalar instrumento correspondiente de las Cántigas. Puesto que es aumentativo de albogue, yo me barrunto si será el que traen las Cántigas, y puede verse en Riaño (figura 41, n. 2), ya que, como se ve, es un albogue mayor y es finchado. Que es instrumento de viento y como flauta, con agujeritos para los tonos, está fuera de duda por el ejemplo 41 del Conde Lucanor; por consiguiente, es un albogue mayor. «Et tomó el albogon et añadió en él un forado á la parte deyuso, en derecho de los otros forados, et dende en adelante facia el albogon muy mejor son que fasta entonces facia» Çinfonia, es la que traen las Cántigas (Riaño, f. 46, ns. 4 y 5), y consiste en una caja cuadrangular que se pone sobre las rodillas, y dentro de la cual van las cuerdas sonadoras: la mano derecha da á un manubrio que sale de una de las caras menores, y la izquierda baja unos botones ó teclas, puestas en la cara que toca á las rodillas, por toda su largura. Hoy la conservan los mendigos, lyra mendicorum, y se llama viola de ruedas, samphonia, cinfonia, chinfonia, sinfonia, zampoña, zarrabete, gaita zamorana. (Véase León Gautier, Les épopées françaises, II, p. 70; Braga, Historia das Novellas portuguezas de Cavalleria). Q. Benav., Condes fingidos: Soy Condesa, señor de Chinfonio. | —Esta Condesa creo que la engaita. | —¿Dónde cae Chinfonia?—Junto á Gaita. | —Buena provincia—Rica, alegre y llana. | —¿Qué nombre la provincia?—Zamorana. | Tierra de muchos músicos, que es cosa | que á mi me da gran gusto. Baldosa, instrumento de cuerdas punteadas. En 25 de Agosto de 1587, el Receptor general de la iglesia de Toledo mandó pagar «á Luis Ribera mill ciento veynte y dos maravedis que ha de haber, porque fué tañendo la valdosa el dia y octava de Nuestra Señora.» En 1.º de junio de 1591, «á Juan Ribera dos ducados, porque tañó la valdosa en la procesion del Corpus Christi y su octava.» (Pedrell, Organogrofía musical antigua española, p. 61). Dijose de bandosa, que también se llamó, y de la que habla Aimery de Peyrac, abate de Moissac, en su manuscrito de la Vida de Carlo Magno. Baini (Memoríe di G.P. da Palestrina, vol. 1. p. 110) dice que la bandosa es instrumento di molte corde, Cast., Canc., 2, p. 465: Si saltan de la baldosa | las cuerdas de perficion | ¿sonará alegre ó triste? | No, porque no es cierta cosa | c'a de fallecer el son | porque en las cuerdas consiste | verdad es que la hechura | ó quedar caxa ó pintura | bien al caso pertenece; | mas si las cuerdas fallecen, | fallecerá la dulçura. Odreçillo ya vimos lo que era (c. [1000]); corresponde á la tibia utricularis romana, á la que llaman en Europa cornamusa, bagpipe en inglés, dudelsack en alemán, piva ó zanpogna en italiano, musette en francés, cheng en chino. En las Cántigas está representada claramente (Riaño, f. 51, números 1 y 2). Manduria (S), ó bandurria, que traen G y T. Bermudo (Instr., mus., l. 2, c. 68): «Comunmente tiene la bandurria tres cuerdas en la forma del rabel... Está una cuerda de otra por distancia de una quinta perfecta... Quisieron los tañedores que de este temple usan abreviar la guitarra en el tamaño y cuerdas y hicieron la bandurria. Algunas veces tienen este instrumento sin trastes... otras le ponen seis ó siete trastes y aun no bien puestos.»
Tronpas. Van casi siempre junto con los atabales y el añafil en los escritores castellanos de los siglos XV y XVI. Están representadas en el Códice de las Cántigas en una miniatura (Riaño, f. 49, números 3 y 4). No parece se usen hoy en Marruecos. Es instrumento marcial de bronce como un clarín, pero retorcido y de más buque y en disminución desde el un extremo al otro. Crón. grat., 3, 19: E venían tañendo trompas e añafiles. Añafil. Usanlo los marroquíes en el mes de Ramadán y en los cortejos de boda. En estos últimos, la música se compone de una ó dos gaitas, uno ó dos atabales y el añafil, que sólo repite una nota de vez en cuando, en el ritmo