Es el mismo representado en el Códice Alfonsino (Riaño, f. 42, n. 4), esto es, un tubo muy largo, y se diferencia de la trompeta bastarda y de la italiana en que éstas tenían el tubo con vueltas ó redoblado, mientras que era derecho el del añafil ó trompeta morisca. Usáronlo pregoneros y heraldos en España, y vino de Roma, donde la llamaban tuba recta. Atanbales (S), ó atabales, que traen G y T. No se hallan en el Códice de las Cántigas, pero sí en otro del siglo XIV (Leges palatinas, Riaño, p. 132). En la literatura castellana figuran siempre como sinónimo de los timbales, que se tocaban á caballo; pero en Marruecos llaman hoy tbal á nuestros tambores grandes. La manera de tocarlos los moros es con un palo grueso que llevan en la mano derecha, y está tallado con adornos en colores, dando los golpes fuertes en el parche que mira hacia arriba, y en el de abajo con una varilla ligera que llevan en la mano izquierda los golpes débiles. Es el atabal una media esfera, cubierta por cima de la circunferencia con pergamino, y se toca con dos palillos rematados en bolas. Estas plaçenterias ó regocijos comienzan con los atabores (c. [1227]) de estruendo vago y acaban con trompas, añafiles y atabales, que dejan tras sí el mismo estruendo y el agudo trompeteo, que se oye largo tiempo después de pasar tan magnífica procesión.
Clerizón ó clerizonte es monaguillo que sirve en el altar ó en el coro á los clérigos con sotanilla y sobrepelliz y además se llama así el que trae hábitos eclesiásticos, sin tener órdenes mayores. Alcaz., Crón., 1, p. 186: Monjes á Alcalá á probar ciertos embelecos de un clerizon advenedizo. Berdones en T, bordones en G, borbones en S. Probablemente de Verdones, que es del Cister en Gascuña. Hay en Galicia dos pueblos, uno Bordones y otro San Pedro de Bordones. Pone este abad por ser del Cister, Orden que pone á continuación la primera como más famosa entonces, desde la reforma de San Bernardo (1112), en la procesión de frailes, clérigos, monjas y todo linaje de gentes, que vienen tras la música honrando á don Carnal. Porque así, es en realidad, que la mayor parte le sirven, y la verdad no debe espantar á nadie. Es una crítica de la relajación de las costumbres eclesiásticas, que nunca llegaron al abismo de aquel siglo. San Bernardo criticó las del siglo XII; el Arcipreste de Talavera, las del siglo XV; en el siglo XVI, Juan de Pineda les da buenos pases en su Agricultura cristiana. Por lo visto, en dos siglos las Cistercienses habían ya bastardeado. Otro buen rapapolvo á las Ordenes religiosas puede leerse en el Libro de los gatos, 53.
Çestil en G, çisten en S, Çistel en T, del Cister. Cruzniego, de Cluni, en Borgoña, abadía de benitos, que por eso llama bendito á su abad, y fué la reforma benedictina introducida en aquel Monasterio, y luego en otros muchos, por San Odón (926-943), continuada por San Aymardo, San Mayolo, San Odilón, San Hugo el Magno, en cuyo tiempo (1048-1109), se extendió por toda Europa. Gracias á los documentos sobre las visitas á los conventos de España, publicados por Ulysse Robert en el tomo XX, p. 330 del Boletín de la Academia de la Historia, podemos hoy conocer lo que el mismo Yepes embrolló sin querer. El Monasterio más cercano adonde estaba el Arcipreste era el de San Baudilio del Pinar, ó San Boali, San Boval d'Alpinat, Delphina, que con todos estos nombres se halla escrito el de San Boal de Pinal, en la provincia de Segovia. Reglamentaríamente debía de tener dos religiosos: en 1336 no tenía ninguno más que el prior y un clérigo; en 1392, tenía uno, además del prior. Son conocidos los nombres de los priores Jordanus, antes de 1310, Petrus Sobrini antes de 1336 y Hugo hacia el 1336. En San Salvador de Budiño, cerca de Túy, de los ocho frailes reglamentarios, había dos en 1314, además del prior; tres en 1336, con dos clérigos; no había ninguno de 1337 á 1377, y sólo el prior en 1392. «L'église—dice Robert—n'est pas couverte; il n'y á que des maisons en paille; il ne reste plus de cloître» (en 1392). ¿Será este Budiño, también escrito Bodino, Badino, Bondino, Bordino, el Bordones del Arcipreste? Para muestra de cómo andaban estos benditos frailes y cuán necesitados estaban del solfeo que les da el Arcipreste, óigase al autor citado hablando de todos los cruzniegos de España, verdaderos negadores de la cruz: «L'incontinence des religieux et le concubinage de certains prieurs fut, aussi bien au point de vue matériel qu'au point de vue moral, une des causes de la décadence des couvents clunisiens, une des principales raisons pour lequelles l'ordre de Cluny fut tellement déconsideré en Espagne que, à plusieurs reprises, les chapitres généraux s'en émurent, qu'ils firent venir de cette province des religieux à Cluny pour chercher à les former aux moeurs de la discipline monastique (año 1288, etc.). Les constatations faites par les visiteurs ne prouvent que trop combien peu ils y réussirent.» Añade, que en doscientos años, entre 150 religiosos, halló 30 acusaciones de incontinencia, sin más pormenores, «tous les couvents ont eu leur brebis gâleuses; douze prieurs sont dénoncés comme concubinaires; l'un d'eux, celui de Villafranca, lui-même fils de moine, vit au prieuré avec sa maitresse et ses deux fils, comme s'ils étaient légitimes (1314), celui de Pombeiro (Lugo) no se content pas d'une seule femme, mais pour me servir des termes des actes du chapitre de 1392 il en a plusieurs: á Saint Isidore (Palencia) en 1349 (el Arcipreste escribió su obra el 1343) le sous-prieur et les religieux vivaient tous publiquement en concubinage et leurs enfante étaient élevés au monastère.» Y aquellos señores habían entrado en España con tanto ruido, logrando se aboliese nuestro rito mozárabe y metiéndonos el romano, de donde se dijo: Allá van leyes do quieren reyes. ¡Todo por devoción de la reina al arzobispo que los patrocinaba, D. Diego Gelmírez! Creo que con esto se comprenderá la obra del Arcipreste y no habrá estado fuera de su lugar nota tan larga. Venite exultemus Domino, comienzo del Invitatorio de Maitines, del salmo 94.
Las Ordenes militares, que siguen en antigüedad á las ramas de los benedictinos, puestas en la copla anterior. Buenaval, Bonaval, monasterio de bernardos en el Arzobispado de Toledo, fundado en el siglo XII, en tiempos de D. Alfonso el Noble; suprimida su abadía en los de D. Juan el II, se unió al de Montesión, que está á media legua de Toledo. Te amorem, laudamus!, á ti, Amor, te alabamos; por el Te Deum, laudamus del himno conocido. E non ál, y no otra cosa, que al Amor.
Síguese la Orden de predicadores ó dominicos, que llama de San Pablo, á quien pretendían imitar, y que dejaban algo que desear, según el Arcipreste. No así San Francisco, que allí no iba, por ser verdadero Santo, aunque si iban franciscanos ó frailes menores y agustinos. ¡Exultemus et laetemur!, del salmo 117, 24: «Haec est dies quam fecit Dominus: exultemus et laetemur in ea». «Este es el día (de Pascua) que hizo el Señor: regocijémenos y alegrémonos en él.»