Letuario, electuario, del bajo latín electuarium, eligere, elegir, confección de polvos compuestos, pulpas ó extractos, con jarabe de azúcar o miel. Eran los medicamentos antiguos por excelencia. El Abad Nilo dijo en el siglo XI que el cocinero mayor del infierno era Nabuzardan, quien, ayudado de Ademuz, primer panadero, cada día saca á vender sus nefandas invenciones para perdición del hombre, pues ni Dios le crió con salsillas ni Adán supo de guisados, despensas, repuestos, botillerías, golosinas y otras monstruosas invenciones. San Bernardo en su Apologia ad Guillelmum abbatem enumera no pocos guisotes y maneras de aderezar los huevos. El Arcipreste critica aquí las amistades monjiles y las golosinas con que regalaban á sus amigos. Diaçitron, la corteza de la cidra confitada y cubierta, de citrus, cidra. Pragm. Tasac. año 1680, f. 48. Codonate, carne de membrillo, el cual en catalán suena cudon, de cydoniu(m) (malum) (Properc. 3, 11, 17), de κυδώνιος, de la ciudad de Cydon en Creta. Hállase en farmacopeas antiguas. Otros letuarios de nueces y de viles zanahorias.
Cominada, debía de ser alguna conserva con cominos, así como Alexandria, epíteto de la misma ó de otra venida de Alexandría, de donde dice (c. [1338]) llegaban no pocas: que los árabes se pintan solos para estas dulcedumbres ó jhaláui, como las llaman y las presentan en bandeja á todo visitante que llega a una casa. Diagragante, el diagarganto Nicolai, cuya receta pondré según la trae Jubera (Dechado y reformación de todas las medicinas, Valladolid, 1578, cap. 131), por si alguien gusta hacerlo y saborearlo: «Tragacanthi uncias duas; gummi Arabici unciam unam et drachmas duas; amydi uncie semissem; liquiritie drachmas duas; penidiorum uncias tres; camphore scrupuli semissem; syrupi violati quod sufficiat: fiat electuarium.» Diarrodon abbatis, corrijo por el diaçitron abatys de S., en T. alatris. Es el diarhodon Abbatis de Nicolao, que cita Villalobos (Poes., p. 364) y dice ser contra el canino apetito; de rhodon, rosa. Allá va la receta, según Jubera (c. 127 y 128): «Sandalorum alborum et rubeorum ana drachamas duas et semissem; tragacanthi, gummi Arabici, spodii ana scrupulos duos; asari, spice, mastichis, cardamomi, croci, lignialoes, gariophyllorum, gallie muscate anisi, maratri, cinnamomi, fucci liqueritie, rhabarbaris, semim. basiliconis, berberis, scariole, portulace, papaveris albi, citruli, melonis, cucumeris, cucurbite ana scrupulum unum; ossis de corde cervi, margaritarum ana scrupuli semissem; saccari candi, rosarum ana unciam unam et drachmas tres, camphore terciam partem unius scrupuli et grana septem; musci grana tria et semissem; syrupi facti de aqua rosata quod sufficiat: fiat electuarium.» El diarrodon lo cita también passim Gordonio Libro de Medecina, por ej., f. 66. Si le parecen pocas las cosas con que se regalaban aquellas monjitas, todavía quedan el gengibrante, de gengibre y el diacymino de Nicolao, cuya receta es (cap. 130 Jub.): «Cyminis prius infusi in aceto per diem, deinde exsiccati drachm. octo et scrupulum unum: cinnamomi, gariophyllorum ana drachmas duas et semissem; zinziberis, melanopiperis ana drachmas duas et grana quinque; galange, thymbre, calamenthi ana drachmam unam et scrupulos duos: ameos, levistici ana drachmam unam et grana decem et octo; macropiperis drachm. unam; nardi, carui, mastichis ana scrupulos duos et semissem; mellis quod sufficiat: fiat electuarium.» No lo traduzco no vaya á caer en la tentación de hacer este potingue la gente menuda y se envenene. La rosata novela de Nicolao comprende otras catorce cosas, sobre todo las rosas, vea la receta quien guste en Jubera. Con rosas también se hacía miel rrosado. El diantioso en S., ó día antosyo en G., de dianthum, dianthon, de ἁνθος flor, antídoto descrito por Myrepsus y citado en las antiguas farmacopeas de Londres, con el nombre de species dianthi: eran polvos compuestos de no menos sustancias aromáticas y excitantes que los eletuarios anteriores.
Adragea ó dragea ó grajea, es conocida y vino de Francia. Baena, p. 519: Por no ofreçer | de mi adragea, sy quiera un bocado. El alfeñique se halla en escritores árabes para el azúcar con el cocimiento de cebada, aromatizado con alguna planta olorosa (Diccion. de Farmacia del Colegio de Farmacéuticos de Madrid). Baena, p. 424: Mas porque ssepamos quien çena alfeñique | ó carne de toro ssalada, muy tyesta. Estomaticon era en la antigua farmacopea el emplasto de estoraque, y electuario estomático un compuesto de pimienta, raíz de énula, cálamo aromático, hinojo, azúcar y miel (Formulario antiguo de Alvarez). Hay también un elixir estomáquico, de alcohol, ajenjos, ruibarbo, genciana, corteza de naranja y cascarilla. Habla del estomaticon Jubera (c. 1600). Gariofelata, en G gariofelaera, en T gariofleta, en S garriofilota, propiamente como corrijo; debe de ser la cariofilata, planta rosácea, científicamente geum urbanum, muy común en España, llamada hierba de S. Benito: tiene olor de clavo y es aromática por lo mismo: de caryophilli ó clavos de especia. Laguna, Diosc., 3, 1: Cuenta el Fuchsio entre las especies de la Betonica aquella planta vulgar que llamada Tunica, Garyophylea y Betonica coronaria, de algunas se dice clavel en España, por ser olorosa su flor como los clavos de especias; de la cual se halla silvestre y domestica; y dado que de ninguna dellas nos sirvamos en casos de medicina, todavía el agua destilada de sus olorísimas flores ansí bevida como dada á oler, rehace los espíritus resolutos y es cordial en extremo. Hacese de las mesmas conserva para corroborar la virtud vital. Del Diamargariton escribe Jubera (c. 134 Y 135): «Margaritarum praeparatarum unciam unam; coralorum rubeorum, alborum, tragacanthi, omnium sandalorum, seminis acetose, rasure eboris ana drachmas tres; florum cordialium, nenupharis, sete crude ana drachmas duas; seminis, grane, spadii, portulace, scariole, lactuce, endibie ana drachmam unam; coriandri praeparati, ossis de corde cervi, boli Armenici praeparati, lignialoës ana drachmae semissem; camphore scrupulum unum; panes auri et argenti ana numero sex: fiat pulvis, ut artis est. Queda también á voluntad del que lo ordenare aromatizarlo con algún grano de musco ó ambra, si viere que conviene.» En Villalobos (Poes., p. 357) es medicina cordial contra el tremor de corazón, llamado cardiaca y de él habla Jubera (Dechado y reform., f. 161). Tras esto bien podían chuparse los cinco mandamientos. ¿No se burlará aquí el Arcipreste de médicos, farmacopeas y tecnicismo tan endiablado de unos y otras? Del Triasandalos dice Jubera (c. 133): «El Triasandalos de Nicolao se sigue, el qual lleva Sandalorum alborum, rubeorum, citrinorum, rosarum, çucari ana solidos duos; rhabarbari, spadii, sueci liquiritie, seminis portulace ana solidum unum et semissem; amydi, gummi Arabiçi, tragacanthi, quatour seminum frigidorum maiorum scariole ana solidum unum; camphore scrupulum unum et semissem; syrupi rosati quod sufficiat: fiat electuarium.» En S tria sandalix, en G tria sandel, en T cria sandaly. Todos estos nombres están trabucados en los códices; corríjolos por Jubera y otros autores. Diasaturion, en S diasanturion, en T diasatagicon, debía ser bebida hecha con el satyrion ó trifolium, σατὑριον τρἱφυλλον, del que dice Dioscórides (Lag., 3, 137): La flor blanca y como aquella del lirio; la raíz bulbosa, gruesa como una manzana, roja por de fuera, por de dentro blanca, ni más ni menos que un hueso y dulce y sabrosa al gusto; la cual conviene beber con vino negro y austro, contra el opistotono. Usaras también della, si quisieres satisfacer á la dama, porque, según dicen, despierta y aguijonea la virtud genital. Sirve, pues para doñear, en el sentido que da á este verbo Monardes y en el que en sí lleva el nombre griego de esta planta, propia de sátiros ó doñeadores, y es el que dice Dioscórides. R. Cota, Dial.: «Convertir el impotencia | en muy potente virtud... | estincos, sateriones, | atincar nin otros gastos.» Saterion es el saturion y el atincar ya lo vimos.
Baldonado en T, bolando en S, bollando en G. Tirado y rodando por lo abundante, despreciado, echado á la balda. Celest., 3, p. 41: Como viviría siempre pobre e baldonado. Candy, azúcar piedra ó cristalizado. Según esto no sólo era conocido entonces en España el azúcar refinado, sino el cristalizado, cuando en Francia no se conoció hasta mediado el siglo XVI. Pero no se puede asegurar tuviera entonces el valor que ahora. El azúcar refinado traíase sobre todo de las islas de Grecia y de la de Candía. Era el azúcar cocido cuatro ó cinco veces, con lo que quedaba duro, blanco y cristalizado: era el que había sustituido al saccharum de los antiguos. Azucar rrosado se hacía como los esponjados, volados ó azucarillos de hoy y se usaba para tomar con él agua fría. En la obra de Farmacia de Dorvault es el azúcar cocido con agua teñido, con la cochinilla y aromatizado con rosas. En Jubera se habla de los jarabes rosado (c. 9 á 11) y violado (c. 12). Por ejemplo: «Conserve violate infuse in aqua ferventi quantitate sufficienti, per horas tres, libram unam, colature adde saccari albi libras duas, fiat syropus, ut decet.» Açucar de confites debió de ser como el de pila, unos piloncitos como bellotas grandes, especie de golosina que se traía en escarcelas ó pequeñas cajas de grajea.
De estas poblaciones se traían y Monpelier es bien conocida por su escuela médica. Especia y especie ó clase era entonces todo uno. Las especias traídas de Oriente por los cruzados llegaron á España por los puertos de Levante, Valencia sobre todo. Llama el Maestro Chírino especias agudas á la pimienta, el clavo, nuez moscada, etc. Servían, no sólo para sazonar los manjares, sino que se mezclaban con el vino y otras bebidas, como se vé en Monardes. Et vi ab piment que cita Pedro IV de Aragón en sus Ordinations se estudia en la Sevillana Medicina, y Arnaldo de Villanova dió recetas para el nectar, en que entraban la canela, el gengibre, el clavo, grano del paraíso ó malagueta de África (amomum grana paradisi), azúcar ó miel y un grano de almizcle. Usábase además el anís, cubeba, garingal (raíces de galanga, planta indiana), y bayas de cedro rojo, guindillas, resina y bayas de enebro. Colón añadió á todas éstas el pimentón al volver de América. Hemencia, vehemencia.