[315]

Fruente es la forma naturalmente derivada de fronte(m), y de ella salió frente, perdida la u.—Travó de su coraçón, se hincó en él las uñas de rabia.

[317]

La açidia ó pereza, con vocablo griego de moralistas, que suena descuido, se hospeda en la casa del Amor, el cual estorva toda obra buena; pero da al ocioso huésped vida penada que comienza por el pecado y acaba en tristeza y remordimiento.

[319]

El clérigo hipócrita enamorado, pues de ellos sobre todo habla, con no hacer nada, lleva cara de sencillo sin atreverse á alzar los ojos á las hermosas, a las que mira de soslayo, no le vean los demás, y pensando siempre como agradarles (pletisia), anda triste y ensimismado.—Non se ersía, no se alzaba, de ercer ó erger, de er(i)ger(e), levantar.—Raposia, propia del raposo. A. Alv., Silv. Fer. 4, cen, 15 c. § 3: Tal, pues, es la del hipócrita, que pareciendo humildad, no lo es, sino raposía.

El hipócrita se compara a la lechuza. Ya la veis compuesta y mesurada y más callada que si no tuviese boca: mas de noche ni á las lámparas de los templos perdona, cuanto más á los ratoncillos y otros animalejos. Así los hipócritas, y más los en materia de religión, compuestos y concertados en público, echan lejos la máscara en secreto, no perdonando á la gula ni á la lujuria, descocidos en ambición, que es adonde tiran con su solapada virtud, y hasta untándose, no las manos solamente, sino hasta los codos, en el aceite de rentas eclesiásticas ó no eclesiásticas. Dirán que no comen sino ratoncillos y sopas en aceite, como lechuzas, y miarán como gatos, en lugar de hablar como hombres. Y como la lechuza, en cuanto teme ser vista, no tiene cuasi voz, sino un medio rancido soplar, mas en saliendo a la sombra de la noche grita como una descosida, así los hipócritas, que no parecen echar el habla sino como unas monjitas y papanatas milicuistis, donde nadie les note tienen vozarrón más grueso que el Tracalo romano ó el Estentor babilónico, y lo mejor es que con sus calladas hablillas enzarzan y cizañan á todo Dios. Pero de esta callada y devota pestilencia más vale callar, porque no acabaríamos en un año, y el Arcipreste los desenmascaró con su libro á los hipocritones de su tiempo y espero desenmascarará á los del nuestro.

[320]

Pedricar dice el vulgo, y una cosa es pedricar ó pregonar el trigo y otra venderlo. Como el lobo, quieres acusar á otro de lo mismo que tú haces. No por el huevo, sino por el fuero abogas, por la pureza de costumbres, que no practicas. Por algo dijo el refrán: "Haz lo que dice el fraile y no lo que él hace". (Corr., 490.)

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