Y si la amiga no es de las que van de calleja en calleja por agua á la fuente ó al río, que la lyeve á las uertas en busca de rosas bermejas. Si la boba de ella se atiene á tus dichos y consejas, que sin duda no serán otras que las de aquellos que decían: "No haya flor que no cojamos", volverá de las huertas trayendo lo que la triste Eva, las redruejas de cualquiera que se le presente.—Bavieca ó boba está aquí con no poca ironía, y con no menor le dice el Arcipreste al clérigo que, en vez de rosas bermejas de las huertas, lo que de por allí le traerá serán redruejas ó redrojos, esto es, flores que echan segunda vez las plantas y no sazonan. Zamor., Mon. mist., 3, Present.: Un ventecillo basta para convertir todas las ciruelas en redruejas. Herr., Agr., 4, 33: Esto es como de las rosas ó clavellinas tardías, que llaman redrojos. Traerále esas redruejas de quicumque vult, de quienquiera que ella las quiera tomar ó de quienquiera que se las quiera dar: de todos modos se las plantará bien en la frente al clérigo de las buenas consejas, ya que no ha de ser tan babieca la otra que no sepa que donde las dan las toman. Todo ello lo dice el Arcipreste algo rebozado y con cierta vaguedad, como la que más tarde empleó Mingo Revulgo en sus Coplas contra el desgobierno del Rey, para que la alegoría tenga más brío y dé lugar á variados comentos, según las entendederas de cada cual: yo he dado el mío; otros fantasearán otros.
Si es tal la dueña tu amiga, que no se adorna con tales flores, sean frescas rosas bermejas, sean redruejas sin sazonar, esto es, si es doncella recatada y pudorosa, busca tú manera de que le trastorne el seso tu cántica y continuas solicitaciones.—"Os, lingua, mens, sensus, vigor", como canta el himno de tercia, confessionem personent, "Que tu boca, lengua, mente, sentido y fuerzas todas resuenen siempre la confesión" que le haces de enamorado, hasta que se le embeba en las entrañas, flammescat igne charitas, "llamee en fuego su retorno amoroso", el cual la hará olvidarse de todo respeto: seso con ardor pospone. Así yendo la dueña á tercia, esto es, oyéndote siempre tu cántica, dejará á un lado y se alejará de la virtud, caridat a longe pone. Baena, p. 225: O luego desata ssu cantica errada.
Con gloria e sin rrazon, dice G; sin órgano ni gloria, que no sea cosa de público estruendo y se acabe pronto, esto es: quieres casamiento á puertas cerradas.—Coxquear es cojear. Quij., 2, 4: Pues ténganos el pie al herrar y verá del (pie) que cosqueamos.
Al comendón. Corr., 212: Ni comendón bien cantado, ni hijo de clerigo bien criado. No hallo el vocablo en ninguna otra parte: parece ser los responsos por las almas de los finados, y por esos pueblos se les ve á los curas con el hisopo en la diestra y el bonete en la izquierda aparando los monedas del responso.
La vieja, la alcahueta.—Comienças: "Defecit in salutare tuum anima mea: et in verbum tuum supersperavi", que es como comienza el primer Salmo de sexta (Salm. 118, 81), es decir: "Desfallece mi alma por tu salud, esperando en tu palabra". Y le dyzes tú á la amiga "Factus sum sicut uter in pruina" (Id., v. 83). "Porque estoy como odre al humo", por lo larga que es la misa de fiesta, que desearía acabase presto. Esto tira á los canónigos, que, tras decir su misa, han de asistir á la mayor de la fiesta, ó á otros clérigos parecidos.
En vez de decir con el verso 97: "Quomodo dilexi legem tuam, Domine", "cuánto amo tu ley, Señor", dizes: Quomodo dilexi vuestra fabla, varona. Esto es: Cuánto deseo, señora, hablar con vos.—Varon-a por mujer, de varon. Cabr., p. 227: Llámese varona, porque es el alma, la vida del varón. A. Alv., Silv. Encarn., 1 c., § 2: Esta llamarase varona, pues que ha sido sacada de las costillas del varón.—"Suscipe me secundum eloquium tuum et vivam", en el verso 116, esto es: Susténtame conforme á tu palabra y viviré". Que para la mi corona, que por la corona que llevo, de clérigo. Acude á lo que le da mayor autoridad al aseverar algo, que es la corona, así como en el lego es la barba. Para en juramentos, como por. Quij., 1, 5: Para mi santiguada. Idem, 2, 45: Y miente, para el juramento que hago. Idem, 1, 18: Para mis barbas.—"Lucerna pedibus meis verbum tuum" (verso 105), es decir: "Lámpara es á mis pies tu palabra, que me alumbra" para no tropezar.—"Quam dulcia faucibus meis eloquia tua!" (verso 103), esto es: "¡Cuán dulces son á mi paladar tus palabras!".—Que rrecudas, que vuelvas á la iglesia al rezo de nona: estas palabras ¡cuán dulces te suenan! ¡quam dulçia!—Recudir, volver, entre otros significados. J. Pin., Agr., 1, 2: Eso queda muy bueno, por tanto recudamos á lo del vino.