Las máximas del barón de Andilla, por ejemplo, pueden ponerse en solfa, aunque enseñan cosas útiles, como la que dice:
Niña, en la iglesia la cabeza tapa:
San Lino lo ordenó, segundo Papa.
Y en versitos, útiles también, viven en boca de las personas cultas las diferentes formas del silogismo, los impedimentos dirimentes del matrimonio, los requisitos que debe tener toda demanda de un abogado, los pretéritos y supinos y otras reglas de la gramática latina, y no pocos aforismos de medicina casera, como
Post prandium, dormire;
Post cenam, mille passus ire.
Ya, con mayor amplitud, se ha escrito en verso la Historia; y de ello nos da muestra notable el reverendo padre Isla, escribiendo la de España, que aprendí yo cuando chiquillo, desde
Libre España, feliz é independiente,
Se abrió al cartaginés incautamente,
hasta
Logre el cetro español años completos
En Felipe, en sus hijos y en sus nietos.
El canto Atlántida, si bien realzado con vuelos filosóficos, tiene algo de compendio de la historia de los pueblos latinos. Empieza el poeta con Roma, cuyo origen, crecimiento y grandeza nos pinta. Luego trae su decadencia y caída. Después de Roma, se levanta España, y el poeta encarece con amor nuestros grandes actos en la vida de la humanidad. Caemos también, y el poeta lamenta nuestra caída, y la atribuye á que cayó sobre nuestro espíritu
La sombra enervadora del Papado,