Los dos resultados principales de todo ello en la literatura de última moda son:
1.º Que se suprima á Dios ó que no se le miente sino para insolentarse con él, ya con reniegos y maldiciones, ya con burlas y sarcasmos.
Y 2.º Que en ese infinito tenebroso é incognoscible perciba la imaginación, así como en el éter, nebulosas ó semilleros de astros, fragmentos y escombros de religiones muertas, con los cuales procura formar algo como ensayo de nuevas creencias y de renovadas mitologías.
Estos dos rasgos van impresos en su librito de usted.—El pesimismo, como remate de toda descripción de lo que conocemos, y la poderosa y lozana producción de seres fantásticos, evocados ó sacados de las tinieblas de lo incognoscible, donde vagan las ruinas de las destrozadas creencias y supersticiones vetustas.
Ahora será bien que yo cite muestras y pruebe que hay en su libro de Ud., con notable elegancia, todo lo que afirmo; pero esto requiere segunda carta.
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29 de Octubre de 1888.
II
En la cubierta del libro que me ha enviado usted, veo que ha publicado Ud. ya ó anuncia la publicación de otros varios, cuyos títulos son: Epistolas y poemas, Rimas, Abrojos, Estudios críticos, Albumes y abanicos, Mis conocidos y Dos años en Chile. Anuncia igualmente dicha cubierta que prepara Ud. una novela, cuyo solo título nos da en las narices del alma (pues si hay ojos del alma ó tiene el alma ojos, bien puede tener narices) con un tufillo á pornografía. La novela se titula La carne.
Nada de esto, con todo, me sirve hoy para juzgar á Ud., pues yo nada de esto conozco. Tengo que contraerme al libro Azul.....