Harto bien comprendo el enorme disgusto de usted, después de haber condenado todas las creencias de sus mayores, renegado de ellas y quedándose sin fe en nada, sin religión y sin filosofía. Pero si lo que Ud. piensa ahora no es ilusión, nunca el refrán no hay mal que por bien no venga pudo ser traído más á cuento. Lícito es afirmar entonces que la tristísima situación de ánimo en que Ud. se puso, sus dudas y negaciones ultracartesianas, y el vago y vacilante punto de apoyo que sólo sostenía, al borde de un abismo el inseguro ingenio de Ud., fueron á modo de trampolín, que dió empuje á dicho ingenio para brincar y encaramarse á una altura adonde en balde han aspirado á subir los sabios, desde Pitágoras, ó desde mucho antes, hasta nuestros días.

El triunfo de que Ud. se jacta es tan estupendo, es tan soberbio el eureka de Ud., y es tan precioso el hallazgo, que no ha de extrañar Ud. ni tomar á mal que yo dude de todo y no acepte nada sin examen. Usted me honra y me lisonjea mucho consultándome; pero me consulta á titulo de escéptico, y yo desempeñaría pérfidamente mi papel si no mostrase mi escepticismo, en lo esencial al menos.

En lo restante, para no pecar de prolijo, voy á convenir con Ud., y aun voy á ir más allá: voy á dar por demostrado é innegable, así lo que Ud. supone descubierto ya por la ciencia experimental, como las hipótesis plausibles que Ud. aventura.

De esta suerte, Ud. y yo coincidiremos en la idea que de todo el universo formamos, y en la marcha que siguen cuantas cosas hay en él, y principalmente el humano linaje, aproximándose cada vez más á la perfección.

Yo sé poquísimo de ciencias naturales y exactas; pero el saber de los otros suplirá mi saber, y yo me fiaré de lo que Ud. y otros aseguren, y lo tomaré por cierto.

No es del caso entrar en pormenores. Voy á decir, en resumen, lo que tenemos averiguado.

En el espacio infinito hay innumerable muchedumbre de soles. Poco nos importa determinar aquí si estos soles giran en torno de otros soles centrales, se están quietos, ó qué es lo que hacen. Nuestro sol, que es medianejo, no ha de ser privilegiado ni el único que gaste el lujo de tener planetas y cometas. Luego habrá de fijo planetas y cometas en otros soles, y cada uno de ellos formará un sistema solar. Como el globo en que vivimos, con ser bastante ruin, tiene plantas, animales y hombres, no podemos negar, sin injusticia y sin soberbia, plantas, animales y hombres á los otros planetas de nuestro sol, y á los planetas de otros soles, y á los soles mismos. El modo de vivir, los usos y costumbres y el ser orgánico de los vivientes serán muy diversos en cada astro, porque el clima debe de serlo también; pero en cuanto á entender y á discurrir, por todas partes habrá identidad. En todas partes, tres y dos serán cinco; dos cosas iguales á una tercera, serán iguales entre sí; nada podrá ser y no ser al mismo tiempo, etc.

En lo que nos diferenciaremos será en la cantidad y no en la calidad del entendimiento. Podemos presumir que en tal planeta están más atrasados que en éste, y en tal otro están más adelantados. Y podemos presumir también que hay castas de animales racionales, en otros planetas, superiores por naturaleza á los que aquí hay; ya que, aun aquí mismo, en la tierra, hay castas de hombres más listos y capaces que otros, pues no hemos de negar que los ingleses, por ejemplo, son, hasta por naturaleza, y no sólo por educación, superiores á los zulúes.

Dadas ya esta variedad y abundancia de seres que vemos, columbramos ó suponemos, y con asiento nosotros en este teatro, donde asistimos á un espectáculo que no tiene fin, ni en el espacio, ni en el tiempo, ó, si le tiene, va más allá ese fin de la más audaz imaginación y no sólo de los ojos, tratemos de explicar el origen del espectáculo mismo, si origen tuvo, y cuál podrá ser su término ó su desenlace, si alguna vez le tiene. Si hacemos bien esto, construiremos, sin duda, una filosofía verdadera, y por lo tanto perenne, lo cual no será sólo para mera curiosidad, sino será asunto de inmenso interés para todos los hombres, ya que nos hará ver claro cuál es nuestro destino futuro y las causas y propósitos de cuanto existe.

Yo creo que, á pesar del telescopio y del espectroscopio, no estamos aún muy al corriente de lo que pasa en el universo, y que, por arte experimental ó de observación, sólo conocemos del universo un mezquino rinconcillo, y éste mal y de modo somero. Me allano, no obstante, á aceptar con Ud. lo que Ud., no por experiencia, sino por analogía infiere, y doy por verdad el progreso como ley cósmica.