con toda el alma. La niña le quiere a usted mucho y le estima más;
pero declara que no puede ni debe aceptar lo que usted propone.
Cree ella que fue una imprudencia de su parte ir al sermón vestida
como una princesa, para azuzar más en contra suya a la gente, que
ya deseaba morderla. Todo el lugar está ahora sublevado. Mal
remedio sería la boda. Aumentarían la sublevación y el motín. Su
Hija de usted se pondría a la cabeza. Nosotros no podríamos
resistir. Los tres tendríamos que irnos con la música a otra parte.
En fin, don Paco, Juanita sostiene que sería la boda una locura.
Dice, por último, que ella no manda en su corazón, que la