Hablaba entonces el Doctor con su madre y le comunicaba su propósito.
La prudente señora preguntaba siempre al Doctor:
—¿Qué plan llevas?
—Ninguno,—contestaba el Doctor.
—¿Quieres quizá dedicarte á la abogacía?
—Nunca.
—¿Ganarás dinero y posición como periodista ó como empleado?
—Tampoco.
—¿Ganan algo los poetas?
—Ignoro si soy poeta; pero no ignoro que los mejores poetas ganan poco ó nada.